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You need a doctor baby, you scared? {Seth Brühl}

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You need a doctor baby, you scared? {Seth Brühl}

Mensaje por Seth A. Brühl el 2012-07-16, 7:15 pm

» Seth A;; Brühl «



NOMBRE COMPLETO:

Seth Alastor Brühl.

FECHA DE NACIMIENTO:

24 de octubre.

APODOS:

Ninguno, resérvalo con él.

EDAD:

veintiún años-

ESTATUS ECONÓMICO:

Clase baja

ORIENTACION SEXUAL:

Pansexual

GRUPO:

Otros

OCUPACIÓN:

Desempleado

ENFERMEDAD:

Síndrome de Cotard.


FÍSICA:
Seth es alto, delgado, y con una maraña de cabellos oscuros cayéndole apenas por arriba de los hombros. Tiene tatuadas las rodillas, el brazo y el pecho, que contrastan bastante con su piel blanca como la cal, y planea, si llega a salir de allí, tatuarse el otro brazo por completo. Sus ojos son cafés, vidriosos, y parece que no hay nada allí adentro. Sus labios, de un rosado natural, tienen dos perforaciones en el labio inferior. También posee un millón y medio de cicatrices en la espalda y brazos, por diversos atentados contra su vida, y algunos golpes de años pasados.
Spoiler:

PERSONALIDAD:

Lo ves, no lo ves. ¿Quién es? Es un desconocido, si lo ves no reparas en él, ni si quiera te fijarás si está allí o no, porque es como un fantasma. Incorpóreo, callado, cerrado, siempre quieto en un solo lugar. Habla cuando es necesario, o para insultarte. Se creó un muro, como el protagonista de The Wall, no lo piensa traspasar, ni lo piensa destruir. Seth no se conoce, ni tú lo alcanzas a conocer a él. No te dejará hacerlo, no te dejará saber que hay más allá de esa piel, esos huesos. Es frío, parece que no tiene ni una emoción, se odia, odia todo a su alrededor. No lo verás ni mover la mandíbula, al menos que sea para hacer esa sonrisita, esa sonrisita llena de hipocresía. Mentiroso y desconfiado hasta la médula. No te permitirá saber quien es él, saber porque está aquí, porque es así como él. Las mentiras son como un escudo, protector, como los brazos de mami cuando estás asustado. Si no lo molestas, no te molestará, pero si te atreves a sacarlo de sus casillas, lo vas a pagar. Todos tenemos paciencia, y esa paciencia tiene un límite ¿Cierto? Se torna agresivo, y es una de las peores partes de Seth. De espíritu rebelde y mal humorado. Busca los puntos débiles de los demás, para que no encuentren los suyos primero. A veces calculador, y otras actúa por puro instinto. Y no sabe si eso es bueno o es malo, no lo entiende bien. Pero Seth no se entiende en sí, no sabe porque es así, no entiende como pudo cambiar de tal forma. Antes... antes era distinto, claro que si. Pero las cosas cambian ¿O no? Cambian, y la gente cambia, se vuelven monstruos. No saben porque es así, pero sucede. Eso le pasó. Antes no era de esa forma, antes confiaba, era lo suficientemente dulce para no pasar por una piedra, antes se dejaba llevar, rayando a lo sumiso, antes no era un ser tosco, cretino, hipócrita y arrogante. Y, a veces, en sus días buenos -sí es que llegan a aparecer-, puede ser... un poco de lo que era antes. ¿Qué pasa con nosotros, verdad? ¿Qué pasa cuando todo se da vuelta? Ni te atrevas a preguntarle, que él tampoco lo entiende.

» GUSTOS «
La música, es una de las pocas cosas que aún sigue disfrutando, también le agrada la lluvia, supongamos, y fumar.
» DISGUSTOS «
No hay nada que más odie que cuando no tiene la razón, o cuando creen que no tiene la razón. Detesta que lo quieran obligar a hacer cosas o, por ejemplo, intenten hacerlo tomar los medicamentos.
» FOBIAS «
Claustrofobia: Terror enorme a estar encerrado.
» MANIAS «
Morderse el labio inferior, morderse las uñas.
» DEBILIDADES «
Ser como es ya podría contar como una debilidad. Es demasiado cerrado, quizás.
FAMILIARES:
Ninguno interno.

HISTORIA:
¿Cómo estás seguro de qué estás viviendo? Que respires no significa exactamente que sepas lo que es vivir. Si lo ponemos así, Seth nació a los dieciséis y murió, dos años mas tarde, a los dieciocho. Llegó al mundo un quince de octubre, gracias a Lutz Brühl, un corredor de bolsa, y Arabella, una mujer que se la jugaba a la ama de casa de los '50, limpiando y ordenando, y metiéndoles en la cabeza a sus hijos los pensamientos sexistas propios de esos años. Una mujer, a los ojos de Seth, completamente repugnante. Ni le extrañó a él y a su hermana que -Gretel- que la abandonara por la sonriente y bonita camarera del restaurante al que el señor de la casa los llevaba -a ellos, sus hijos- los fines de semana. Sucede que se acostaba con ella regularmente, poniendo falsas excusas sobre el trabajo, y en cuanto pudo se escapó de esa jodida pesadilla. Y su madre... Prefirió hacerse la víctima y permanecer encerrada en su cuarto, como si su esposo llegará a volver. Era un cadáver. Los siguientes años fueron distintos, difíciles, horribles. Seth se las hacía de padre con su hermana menor, la cuidaba y si no se había ido al carajo, era porque ella no podía estar con su madre, alias otro-mueble-de-la-casa. Entonces, solo, sin nadie que a él le prometiera la vida, llegó Schön.
Allí, nació.
Schön, significa hermosa. Y ella si que lo era. Ojos grandes, que parecen dos faros enormes y claros, que le dieron la única luz. No sabe si ella lo amó, no sabe si ella llegó a sentir lo que él. Pero Seth sí que lo hizo. Prácticamente, cuando ella llegó a su vida, todo se volvió color de rosa. Quizás no literalmente, pero parecía que no había dolor, ni había hambre, ni sueño. Ni era pobre, ni estaba solo. Porque ella lo hacía sentir el hombre más afortunado, le daba la protección que nadie le dio. ¿Cuánto dura el primer amor? ¿Cuánto dura la emoción, la magia? Ni si quiera pudo sentirla por completo, se le escurrió de entre las manos más rápido que nada. Schön le prometía amor eterno, y él le decía que sí. Él confiaba, como un ciego, cegado por la necesidad de besarla, de amarla, de sentir que, por primera vez, alguien podía hacerlo sentir vivo. Un día... Un día lo dejó. Tan rápido como un suspiro, como una exhalación, un halo oscuro cubrió su vida de nuevo. ¿Cómo pudo suceder? Despertó, a sus dieciocho, y la mirada en los ojos de ella le hacía saber que lo iba a dejar. Que la castaña clara de ojos claros, con su cuerpo frágil y su mirada llena de luz, había descubierto que con él no quería nada. Que solo fue algo pasajero.
Ese día murió.
Depresión, depresión fuerte. Delirios, ganas de morir. ¿Por qué, por qué su musa decidió abandonarlo, medio muerto, medio vivo? ¿Qué iba a hacer sin la hermosa razón de su ser? Se cerró, impresa la amargura en todo lo que sentía, todo lo que decía, lo que pensaba. Impreso el dolor en cada mirada helada como un témpano de hielo. Intentó convencerla de que lo amara... de que eran el uno para el otro. No se lo creyó, Schön no se lo creyó y se fue, porque tenemos dieciocho, porque mereces a alguien mejor, porque ya no siento lo que tú. Seth no podía pensar en una vida sin ella. Intentó suicidarse. No solo una vez. Cientos. Pasaban los años, su hermana intentaba convencerse de que Seth solo tenía un pequeño problema, intentó mantenerlo aislado, y ella ahora se hacía el papel de madre. Y un día, un día todo se fue al carajo. Sí es que no se había ido todo al reverendo averno antes, ahora lo había hecho.
Sintió como su corazón dejaba de latir. Sintió como si estuviera muriendo. Sintió gusanos dentro de su cuerpo. Gritó, lloró, metido en su propia locura. Ni su hermana, lo único que tenía, y quizás lo único que tuvo jamás, lo pudo ayudar. Estaba, está, convencido de que está muerto. De que su corazón dejó de latir. Todo fue demasiado lejos. Síndrome de Cotard, le llamaron en internet cuando su hermana investigó, tras escuchar los delirios de su consanguíneo.
Todo fue demasiado lejos esa vez. Otro intento de suicidio, que casi se volvió realidad. Sentía como todo dejaba de doler, de pronto. Convencido de que así, muriendo de nuevo, podría bajar al Infierno -porque para él, lo único que se merece es eso-, convencido de que todo iba a ser mejor, no caminando entre los vivos. Su hermana llegó del trabajo, porque vivían todavía en la misma casa, y lo encontró allí, moribundo. Lo tomó entre sus brazos, llamó a las ambulancias, se preguntó que hacer, e intentó hacerlo devolver cada pastilla que había tragado, en un estúpido intento de ir a otro mundo. De no seguir estando en un lugar que no pertenece, con gente inexistente, porque está muerto ¿Verdad? No resultó como quiso. No pudo descansar. La ambulancia fue más rápido que la Parca, y para el día siguiente estaba en una cama de hospital. Los médicos llamaron al psicólogo del hospital, que dio su diagnóstico, y, a duras penas, lograron meterlo en aquella prisión, que le llaman elegantemente "sanatorio mental". Que no le vengan con mentiras, el muerto en vida sabe como son las cosas. Lleva un par de meses allí dentro, y su estado parece no mejorar. Se niega, por sobre todo, a tomar medicaciones, lo cual le gana penitencias, cada vez más graves, dejándolo agonizando.

BY NikkiBomb FOR SC, don't remove the credit, please



Última edición por Seth A. Brühl el 2012-07-16, 8:15 pm, editado 1 vez

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Re: You need a doctor baby, you scared? {Seth Brühl}

Mensaje por Raven M. Rothstein el 2012-07-16, 7:21 pm

Cuando termines postea a continuación

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Re: You need a doctor baby, you scared? {Seth Brühl}

Mensaje por Seth A. Brühl el 2012-07-16, 8:16 pm

Terminada c: De haber un error por favor matarme lenta, muy lentamente e.e

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Re: You need a doctor baby, you scared? {Seth Brühl}

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