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Brennende liebe... [Miah & Dero +18]

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Brennende liebe... [Miah & Dero +18]

Mensaje por Dero Goi el 2012-06-30, 6:48 pm

Recuerdo del primer mensaje :

La playa. Pocos de los enfermos que allí residían conocían aquel lugar pero Dero podría decirse que pasaba gran parte de su tiempo fuera del edificio, ya fuese porque tenía tiempo libre o porque simplemente le daba la gana y se escapaba, con lo cual conocía bastante bien gran parte de los lugares que rodeaban al psiquiátrico como la palma de su mano, después de todo llevaba ¿cuanto? ¿7, 8, 9, 10 años? ya había perdido la cuenta pero le daba igual, estar encerrado aquí era como ser libre pues siempre terminaba haciendo lo que le daba la gana, a excepción de cuando ciertos doctores se lograban poner algo más agresivos con él y lo encerraban.

Una de las cosas que Dero más odiaba y no soportaba era estar encerrado, y por eso siempre intentaba salir del edificio para visitar el bosque, el lago o cualquier sitio donde poder... "hacer sus necesidades" (sexualmente hablando por supuesto) sin que ningún estúpido doctor o guarda del lugar lo interrumpiese. Cada vez que pasaba por el río, recordaba cuando violó a una de las internas. Cuando pasaba por lo más profundo del bosque, recordaba también otra de sus violaciones, y así tantas veces seguidas como violaciones había cometido, las cuales llevaba haciendo desde los 23 años aproximadamente. ¿y pretendían curarlo? Jajajajaja.

Sus pasos le llevaron finalmente a la playa, una playa oculta en lo más profundo del bosque -si es que eso se le podía llamar playa, porque era algo parecido a un oasis o un pequeño lago con arena-. Una vez allí, investigó el lugar observando que había algúna que otra palmera, mucha arena, aguas cristalinas, una pequeña cabaña de paja extraña y una zona con rocas a parte del bosque de donde venía. Que curioso el lugar... le gustaba.... y para colmo era solitario. ¿tendría suerte esa noche de luna llena y encontraría a algún estúpido que pasease solo a estas horas de la madrugada para poder satisfacer su necesidad inminente de placer sádico?


Última edición por Dero Goi el 2012-08-05, 11:43 am, editado 1 vez

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Re: Brennende liebe... [Miah & Dero +18]

Mensaje por Miah Calster el 2012-07-26, 11:45 am

Un silencio aterrador fue lo que siguió a ese discurso salido de su más profundo sentimiento de rabia. Resonaba en sus oídos como fuertes golpes de un gong del mejor bronce, duro, asfixiante. No retiró la mirada de los ojos de Dero, no estaba dispuesta a bajar la mirada y dar signo alguno de arrepentimiento o sumisión, no. Parecía que el tiempo no pasaba, sólo el aire y esa cadena entre los dos, apenas rompiendo el silencio asfixiante que reinaba en la cabaña.

Un fuerte tirón de la cadena la hizo caer al suelo, dejando escapar un grito de asombro antes de dar con su cuerpo nuevamente sobre el suelo; intentó levantarse rápidamente, pero un fuerte golpe en la espalda la hizo caer de nuevo. Era la bota de Dero la que aprisionaba su cuerpo contra el suelo, sentía cada uno de los relieves de la goma de su suela; la presión empujaba su cuerpo contra el suelo de madera, aprisionando sus pechos duramente contra el suelo. Intentó gritar de nuevo, sintiendo el dolor insoportable en sus senos, pero de pronto el aire dejó de entrar en sus pulmones. Dero tiraba tan fuertemente de la cadena que la correa apretaba su garganta hasta el punto de asfixiarla.

Intentó levantar la cabeza para librarse de su agonizante asfixia, pero no podía levantarla más de lo que ya la tenía. Estaba perdida, sentía las lágrimas agolparse en sus ojos, la sangre se acumulaba en su cara y su cabeza, provocando fuertes pinchazos de dolor que hacían que se estremeciese. ¿Iba a ser aquella su última visión antes de volver a su padre? No. No podía ser verdad, ella quería vivir, tenía demasiados sueños que cumplir en la vida como para que aquella bestia acabase con ellos.

Llevó su mano derecha a su cuello, intentando meter el dedo entre la correa y su piel, pero no podía, la presión le impedía cualquier separación. Un gemido salió por su garganta al sentir el primer latigazo, aunque ella no sabía lo que él estaba haciendo ya que no le veía, simplemente sentía escozor a cada segundo, con cada golpe que él le propinaba. Intentó salir de debajo del peso de su bota, pero no podía moverse, la tenía totalmente inmovilizada.

Quería gritar, pedir ayuda, llamarle de todo, pero no podía hablar, no podía pensar. únicamente sentía una agonía lenta y dolorosa. La piel de sus nalgas se había tornado de tono escarlata por los golpes de la correa de la bestia. Su cara se tornaba cada vez más roja y sus labios morados, tenía la boca seca y ni siquiera el aire salía por la misma. Estaba acabada, muerta. Sólo quería que fuese rápido, que acabase ya con aquél juego sádico y macabro.

Deseaba con todas sus fuerzas volver a quedar inconsciente, dormirse y, tal vez, no volver a despertar. Comenzó a marearse de nuevo, sintiendo que todo daba vueltas otra vez a su alrededor como si estuviese subida en un tiovivo son fin, un tiovivo del terror con un único final, un final que no le gustaba ni le daba ninguna esperanza: dolor. Eso era lo único que sentía, dolor en cada una de las células de su cuerpo. Y quería que terminase como fuese, que soltase su cuello y permitiese que de nuevo el aire llegase a sus pulmones, dándole de nuevo la esperanza de seguir viviendo después de aquella noche.

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Re: Brennende liebe... [Miah & Dero +18]

Mensaje por Dero Goi el 2012-07-28, 4:25 pm

La presión que hacía con su bota de cuero en la espalda de la chica era cada vez mayor, y probablemente si no dejaba de presionar, al final la marca que le quedase en la espalda de todos y cada uno de los salientes de la suela, se le quedaría plasmada en la piel durante bastante tiempo, provocando quizás incluso que la piel quedase morada como si de un golpe se tratase. Golpe... ¿golpe? Gran idea...

Sin dejar de tirar de la cadena, la cual estaba en total tensión y ahogando por completo a Miah, Dero separó muy pocos centimetros su bota de la espalda y de repente la dejó caer de nuevo en ella con mucha fuerza, y así repetidas veces, golpeando con inmensa bestialidad a la chica, aunque controlando la fuerza para, de momento, no romperle costillas ni nada por el estilo, sería un poco estúpido que una costilla se le rompiese y le atravesase el pulmón o el corazón, porque así no podría jugar más con ella...

Mientras hacía esto, los latigazos no se detenían en absoluto, pero notaba que quizás se estaba pasando "un poco" con la cadena, pues practicamente la joven estaba empezando a coger un tono de piel algo parecido al lila, el morado o el azul. Entonces, la dejó respirar y a la vez, dejó de pisarla y de azotarla. En ese momento, y sabiendo que ella no podría mover musculo alguno porque ahora tenía que preocuparse más por respirar y recuperarse de los golpes y los azotes que de propinarle a él un puñetazo, Dero se agachó para mirarla muy de cerca y acariciarle el pelo como a una verdadera animal mientras sujetaba aún la cadena, pero sin asfixiarla.

Ssshh... decía mientras ella tosía desesperada por encontrar una minima gota de aire. Ahora que ya has aprendido la lección, voy a enseñarte cómo tienes que comportarte, ¿está bien? La miraba con frialdad mientras ellas a penas podía escucharlo, porque aún no había logrado recuperarse. A partir de este momento, cuando yo te ordene algo, me obedecerás... y me responderás automáticamente con un "Si mi amo..." Sonrió de lado. Y si no lo haces, te puedo jurar que sufrirás la muerte más lenta y dolorosa que puedas jamás haberte imaginado nunca.

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Re: Brennende liebe... [Miah & Dero +18]

Mensaje por Miah Calster el 2012-07-28, 5:16 pm

El tiempo no pasaba, se había quedado estancada en una casa de los horrores en la que las manecillas del reloj parecían ir hacia atrás. ¿Es que nunca iba a cansarse de hacerla daño? Iba a morir, lo veía cada vez más claro. Un muerte lenta y llena de agonía, llena de dolor. Una muerte que se acercaba a cada segundo a ella. Estaba desesperada, no podía gritar, no podía pensar, únicamente sentía dolor.

La piel de sus nalgas comenzaba a resquebrajarse por los cintazos que el monstruo le estaba propinando. Sentía cada uno de sus latigazos como un mordisco propinado con dientes de acero candente. La tensión del collar en su piel comenzaba a dejar marcas rojas y abultadas en su piel, marcas que escocían a cada pequeño movimiento que ella hacía. Las paredes de su garganta se tocaban, produciéndola un inmenso escozor interno, cortando cualquier soplo de aire que pudiese entrar a sus pulmones.

Las lágrimas rodaban por sus mejillas, pero ella no las sentía. Apenas lograba sentir su cara, su piel palidecía y cambiaba aun tono violáceo a una velocidad alarmante, pero no se imaginaba hasta qué punto llegaría la bestia. El primer golpe en su espalda hizo que saliese el poco aire que tenía dentro, acompañado de un gemido de dolor que debería haber sido un grito. Suplicó internamente que parase, sentía cada uno de sus huesos moverse en su interior, sus pechos golpear violentamente contra el suelo; quería morirse. El segundo golpe la hizo cerrar los ojos y hacer eso que jamás había hecho: rezar. Rezó a quien fuese que Dero parase, que acabase con la agonía que le estaba causando, pero los golpes seguían, no cesaban y no aminoraban en intensidad. Cada uno era más doloroso que el anterior. Acompañaba cada uno con una nueva dentellada de su cinta sobre la piel de la chica, no había compasión.

El aire entró de nuevo en sus pulmones dolorosamente, provocándola un ataque de tos, haciendo que su garganta prácticamente se desgarrase por el mero contacto con el oxígeno.Apenas se había dado cuenta de que ya no la golpeaba, la había dejado en paz. Aunque solo fuese para alargar su agonía, la había soltado.
No podía moverse, el dolor paralizaba cada uno de sus músculos. Abrió los ojos, viendo sus manos pegadas al suelo, medio inertes; la tos no la dejaba casi respirar y sentía que tenía todos los huesos de su cuerpo hechos ceniza. Sintió el aliento de en cerca nuevamente, le estaba susurrando algo, pero no ella no le entendía, estaba demasiado preocupada y centrada en volver a respirar y seguir viviendo.

Las palabras de él resonaron en su cabeza, dolieron casi tanto como uno de los golpes que la había estado propinando. No podía ser real, aquello tenía que ser una pesadilla. Si accedía a lo que quería ella quedaría rebajada de tal manera que no podría volver a mirarse en un espejo sin ver los profundos y oscuros ojos de su torturador persiguiéndola, pero si no lo hacía... No. No quería imaginar de lo que la bestia era capaz de hacer. Dejó escapar un nuevo gemido, sintiendo nuevas lágrimas que empapaban su cara.

Ya no le dolía su cuerpo, no. Le dolía el alma. Le dolía como nunca nada le hubiese dolido al encontrarse en esa situación, pero no tenía otra alternativa. Aquello que la había hecho no había sido más que el comienzo, la punta del iceberg, Dero era capaz de más, de mucho más. No tenía otra salida. No al menos si quería seguir viva por la mañana.

Abrió los ojos, encontrándose con los de él y un nuevo lamento salió por su boca, imaginando lo que podría hacer con ella. Incorporó su cabeza, después su espalda, ayudándose de su mano derecha y se quedó sentada, con las piernas flexionadas abrazándose las rodillas y con la frente apoyada en las mismas, sin poder hablar por el llanto y la desesperación. No quería hacerlo, su orgullo se lo impedía, pero quería salir viva de allí. Tenía demasiadas cosas por cumplir antes de morir. Levantó la vista, mirándole directamente a los ojos. Ya no tenía fuerzas para seguir luchando; se le habían agotado las oportunidades,

Dirigió su mirada ojerosa e hinchada de nuevo al suelo y asintió levemente con la cabeza, evitando la mirada burlona del ser que se encontraba ante ella- Como quieras... haré lo que quieras, pero deja que después me vaya-. No era ella la que hablaba, nunca su voz había tenido un tono tan manso, tan sumiso y acongojado. No se reconocía a ella misma. No, esa no era Miah Calster, podría tener su cuerpo, pero no era esa chica que estaba acurrucada en el suelo sin dejar de llorar.

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Re: Brennende liebe... [Miah & Dero +18]

Mensaje por Dero Goi el 2012-07-29, 5:29 pm

La chica de 18 años se levantó con extremo esfuerzo, aún con miedo en la mirada, con desesperación, con un puro deseo de sobrevivir a toda costa, con aquellas preciosas y transparentes lágrimas que humedecían su rostro resbalando lentamente por su cuello mientras él le exigía y le explicaba estricto qué debía hacer si es que quería seguir viva.

Pero la respuesta que dio Miah, no fue la que él esperaba. No fue la que él quería. No fue la que debió haber dado. De nuevo se había vuelto a equivocar con él y ese error le costaría caro. Miah... Comenzó a decir con voz grave, muy muy profunda. La órden estaba muy clara... la miró entonces a los ojos con el rostro serio, malévolo, cruel. ¡¡ Te he dicho que me respondas con un "Si mi amo" !! sentenció a gritos, y entonces con la palma bien abierta le dio un tortazo en la mejilla derecha y tiró de la cadena de nuevo fuertemente lanzandola al suelo, pero esta vez, la obligó a caminar de rodillas. ¡¡Camina Perra camina!! ¡¡¿Quién es tu amo eh!!? ¡¡A quién debes obedecer!!? Gritaba con suma crueldad, dandole latigazos de nuevo, esta vez mucho más fuertes, con la correa de su traje. ¿¡Quieres vivir!? ¿¡eh!? ¿quieres seguir viva!? ¡¡eh!!? ¡¡RESPONDE!!

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Re: Brennende liebe... [Miah & Dero +18]

Mensaje por Miah Calster el 2012-07-30, 5:22 am

Escuchar su nombre de los labios de aquél hombre hizo que levantase la mirada y la clavase en la suya. Su voz profunda, ronca y grave la hizo volver de nuevo a la realidad, a su triste realidad. Se estremeció al ver su rostro cruel, malévolo, como el del mismo demonio. Se dio cuenta del error garrafal que había cometido, había accedido a hacer lo que él exigía, pero en realidad no lo había hecho. Un nuevo gemido de terror salió por su garganta al escucharle, pero no le dio tiempo a responder.

El fuerte golpe en su lado derecho de la cara la pilló desprevenida, no se lo esperaba. Cayó nuevamente al suelo, de rodillas, y notó un fuerte tirón en su cuello nuevamente. La voz del sexópata resonaba en su cabeza, pero su llanto desesperado apenas le dejaba escuchar. Comenzó a caminar tal y como estaba, apoyando solamente la mano derecha, con dificultad y sintiendo dolor en sus extremidades. Se sentía sola, desprotejida, reducida a la nada, su orgullo había desaparecido. Ni siquiera se sentía persona- ¡Tu, tu!-. Haría cualquier cosa, diría lo fuese necesario para salir de allí lo antes posible, o para que él se cansara y se largara- A... a ti. De-debo obedecerte... a ti-. No sabía si lo decía para convencerle a él o para convencerse a sí misma. Necesitaba mentalizarse de la situación en la que estaba, mentalizarse de que para él no era más que un objeto, una animal para su disfrute.Sintió nuevamente la cinta mordiendo su piel, sus muslos, sus nalgas; el dolor volvía a invadirla y no podía hacer nada por evitarlo.

Seguía avanzando por el mugriento suelo de la cabaña, procurando que la herida profunda de su mano izquierda no rozara el suelo, pero era casi imposible hacer eso sin perder el equilibrio y caer. Procuraba tapar su cuerpo como podía, evitar los golpes que él le daba con la cinta que usaba como látigo. Seguía llorando, no podía evitarlo; las lágrimas resbalaban por su cara, humedeciéndola e impidiendo su visión. Escuchó nuevamente al hombre gritar y esta vez no fallaría. Sabía lo que Dero quería escuchar y lo tendría, aunque aquello significase quedar reducida al nivel del más salvaje animal- Sí... mi amo. Quiero seguir viva, por favor... amo.

Sus palabras fueron como cuchillos incandescentes que se clavaban en su cuerpo y en su mente. Sobre todo en su mente, dejando profundas heridas que tardarían años en sanar. ¿Dónde estaba ella? Esa chica que hablaba no era la misma que había salido hacía horas por la puerta del centro. No. La Miah verdadera se había quedado en aquella viga, con ganas de seguir luchando y salir por aquél ventanuco.

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Re: Brennende liebe... [Miah & Dero +18]

Mensaje por Dero Goi el 2012-07-30, 8:14 am

Por fin... por fin después de tanto grito, después de tantos latigazos, de tanta presecución, de tanta fuerza usada en ella para torturarla, por fin Dero se salía con la suya. La tenía ahí en el suelo, arrodillada, obligandola a gatear, a caminar a cuatro patas como si se tratase de una vil perra, de una mascota, con una de sus manos herida, desnuda y habiendo sido violada recientemente.

La tenía humillada, al borde del desmayo, al borde de la desesperación, suplicando, con aquellas preciosas lágrimas en el rostro que tanto le ponían, que tan cachondo le hacía sentirse. La sangre que dejaba por el suelo debido a sus heridas decoraba aún más el suelo de madera de un tono rojizo carmín como el color de sus labios, mordidos antes con fuerza por él.

Sabía que ella no era la tipica chica débil que se arrodillaba ante nadie, sino todo lo contrario, y ahora estaba allí, completamente a su merced y por fin, por fin había escuchado lo que deseaba escuchar; Que ella le pertenecía, que ella era un objeto, que era su mascota, que él, era su amo. Al que debía obedecer.

Eso es... eso es... ¡Jajajaja! reía con orgullo y satisfacción mientras la seguía obligando a arrastrarse por los suelos tirando de la cadena. Dime qué eres tú... Dímelo... Sonrió de lado."Soy una perra" Vamos... quiero escucharte...

Desde el momento en que ella había dicho "si mi amo" él ya había dejado de darle latigazos, pero no había soltado ni la correa ni la cadena, porque aún quería jugar, aún quería llevarla hasta el límite. Y lo haría.

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Re: Brennende liebe... [Miah & Dero +18]

Mensaje por Miah Calster el 2012-07-30, 6:01 pm

Suspiró aliviada al dejar de sentir los latigazos que le propinaba segundos antes, pero el palpitante dolor de su mano no la dejaba pensar, tenía el cuerpo completamente machacado y lleno de rasguños y moretones. Estaba cansada, debilitada hasta el punto que sus brazos y piernas fallaban con cada paso que aquél sádico le obligaba a dar. Sabía que no aguantaría mucho antes de caer nuevamente en la inconsciencia y la tranquila negrura.

Fueron las palabras de él lo que le sacaron de su ensimismamiento y tranquilidad de la semi-inconsciencia que se encontraba. Cerró los ojos, apretando la mandíbula llena de rabia. ¿De verdad le estaba pidiendo eso?¿Que se rebajase más? No podía creerlo, simplemente eso no podía estar pasándole a ella, tenía que ser una horrible pesadilla. Bajó la vista al suelo, ya ni siquiera se molestaba en mirar al frente, se sentía completamente humillada, avergonzada y a su merced. Su infierno más personal: ver su orgullo reducido al polvo, se estaba cumpliendo de la forma más dolorosa. Tragó saliva, mentalizándose a sí misma de lo que estaba a punto de decir, pero tenía que decirlo, quería salir viva de allí- Soy... soy una perra-. Cerró los ojos, como si esquivando aquella situación no existiera, pero pronto se dio cuenta de que aquello no estaba completo, que eso no sería suficiente- Soy una perra, mi amo-. Un gemido fue lo que salió por su garganta esta vez. Un gemido de dolor al sentir que el último resquicio de orgullo que quedaba en ella, se perdía entre las sombras, empujado por sus palabras.

Las palabras sonaron con apenas un hilo de voz. No podía más. Deseaba que acabase todo, poder volver a la normalidad del centro. La sensación de mareo había vuelto, todo comenzaba a dar vueltas de nuevo, ¿sería por la sangre que seguía saliendo de su mano?¿Por el dolor?¿Por el cansancio? No lo sabía, sólo deseaba perderse en el mundo de los sueños y, si era necesario, no volver a despertar.

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Re: Brennende liebe... [Miah & Dero +18]

Mensaje por Dero Goi el 2012-07-31, 1:52 pm

Ella ya empezaba a comprender completamente la situación. Había que reconocer que al principio le había costado domarla porque Miah no era precisamente una chica fácil de controlar, y de hecho sabía que le gustaba mucho el sexo y que uno de sus problemas mentales era justo la ninfomanía. Pero cuando Dero quería algo, lo conseguía, y si quería a Miah, si quería hacerla suya, si quería hacer que lo temiese, que desease morir, que viese el sexo de una manera completamente distinta, lo conseguía. Y ya lo había hecho.

La escuchó. Su voz le pareció la más bella melodía que podía escucharse."Soy una perra" "Soy una perra mi amo" era tan humillante...
Dero se mordió el labio inferior y la miró con prepotencia y con deseo. Estaba completamente cachondo, y escucharla decir eso, le ponía aún más... Pero lo curioso era que en aquel momento no le apetecía penetrarla, ni hacer que ella lamiese su miembro ni ninguna barbaridad, porque después de lo que había ocurrido ahora lo que más deseaba era humillarla... Verla en el papel de animal con aquel collar y él siendo su amo.

Muy bien... muy bien... Dijo en susurros acariciandole el pelo. Así me gusta perra de mierda, que me obedezcas. Se volvió a incorporar y tiró de la cadena, esta vez algo más suave pero no sin dejar de usar la fuerza, pues no estaba teniendo en absoluto piedad de ella, sino mostrandole que debía obedecerle y que si lo hacía, las cosas saldrían bien. Si,... saldrian tan bien que incluso la dejaría ir,... para que algún dia se volviesen a encontrar y volviesen a jugar de nuevo...

La llevó por el pasillo y de repente pensó en algo: Las escaleras.

Acababa de pensar que debía ser más suave con ella si le obedecía pero ¡que cojones! no podía evitarlo... era tan tentador el hecho de tener que obligarla a subir las escaleras herida y encadenada con aquella gargantilla de perro...
Dero subió dos escalones, lo suficiente como para que la cadena la obligase a tener que apoyar sus manos en el primer escalón. Sube. Vamos. Ella estaba demasiado cansada, no podía a penas caminar, y estaba herida así que dudó un segundo. ¡¡QUE SUBAS HE DICHO!! Tiró entonces de la cadena, y provocó que ella perdiese el equilibrio con las manos y cayese golpeandose la boca en el escalón. ¡Jajaja! ¡Estúpida! ¡¡¿es que no me oyes?!!

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Re: Brennende liebe... [Miah & Dero +18]

Mensaje por Miah Calster el 2012-07-31, 5:21 pm

Sentir la caricia que él brindó sobre su pelo no hizo más que hacerla sentir peor. Era como si recibiese una recompensa por haberse humillado de esa forma inhumana ante él, simplemente patético. Ella que tanto había criticado a las mujeres que se dejaban gobernar por sus parejas, que tanto había criticado esta sociedad androcentrista en la que vivía... se encontraba allí, postrada ante un desconocido, llamándole amo y dispuesta a lamer sus botas si él se lo pedía por el mero hecho de seguir viva. Seguir viva y dejar de sufrir.

Sintió el tirón y comenzó a caminar tras él, si es que a aquello se le podía llamar caminar. Sentía la piel de sus rodillas rajarse lentamente al contacto con el suelo, pequeñas heridas que escocían e impedían aun más su dificultosa de avanzar como si fuese un animal. Atravesó el pasillo sin levantar la vista, mirando al suelo, simplemente no tenía el valor suficiente para mirarle. No le quedaba orgullo para elevar la cabeza.

Se vio ante las escaleras y tragó saliva. No podía hacer lo que le pedía, era humanamente imposible. La mano izquierda volvía a latir estrepitosamente, la suciedad había cubierto la profunda herida ocasionada por el cristal, haciendo que esta doliese más, si cabía; sus piernas ya no podían aguantar el peso de seguir avanzando; estaba cansada, muerta de miedo, humillada y herida. Simplemente no tenía fuerzas para subir las escaleras a cuatro patas como un animal. Era incapaz.
Levantó la mirada, necesitaba hacerle entender que aquello era imposible- Pero...-. Ni tan siquiera le dio tiempo a hablar.

Un nuevo tirón hizo que sus debilitados brazos cediesen, haciéndola caer de nuevo. Sintió un nuevo y fuerte dolor en su labio inferior, el sabor a hierro de la sangre volvió a invadir su boca y un grito ahogado escapó entre sus labios. Había caído contra el borde del primer escalón, rompiendo su labio por dentro y por fuera. Nuevas lágrimas de dolor invadieron sus ojos y corrieron por sus mejillas, sucias por el polvo y los llantos anteriores. No recordaba haber llorado así nunca, no al menos tantas veces (sin contar la muerte de su padre, claro).

Con mucho esfuerzo y viendo gotas de oscura sangre caer de nuevo ante ella, resbalando por su barbilla, volvió a incorporarse, quedando como estaba antes y puso la mano derecha sobre el tercer escalón, subiendo después sus rodillas al primero y apoyando más tarde la mano izquierda. Sus brazos volvieron a temblar y cerró los ojos esperando un nuevo golpe. Pero no llegó, parecía que su cuerpo aun tenía un último soplo de esperanza. Siguió avanzando lentamente, notando leves tirones de vez en cuando y escuchando al sexópata reírse de ella. No podía dejar de llorar.

Cuando llegó arriba se puso de rodillas en el suelo, estaba agotada. No podría realizar ni un sólo movimiento más- Por favor... no... no puedo más... por favor, amo-. Su voz sonaba desesperada, como la de alguien que estaba a punto de morir y pedía su última voluntad mientras era conducido a la horca. Ahora que estaba arriba, ¿qué haría con ella? El miedo se apoderó de sus ojos, ahí arriba no había escapatoria; quizá volverse a desmayar era lo más indicado, la única forma de evadirse de su dolorosa realidad.

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Re: Brennende liebe... [Miah & Dero +18]

Mensaje por Dero Goi el 2012-08-03, 8:30 am

Subir las escaleras se había convertido en el juego más divertido que jamás podría haber imaginado Dero que podría haber ocurrido esa tarde. ¿Torturar rompiendole huesos a un vigilante? ¿Provocar el terror en la sala de espera? No... hacer subir a las escaleras a Miah fue lo mejor que le podría haber pasado definitivamente. Verla humillada mientras casi era incapaz de subir tan sólo un escalón, tirar de la cadena con fuerza para obligarla a subir y verla caer una y otra vez, escucharla jadear de cansancio, de desesperación y de dolor...

¡Vamos sube puta! ¡Sube! ¡más rápido! le gritaba con fuerza. Si no lo hacía, le daba latigazos de nuevo en la piel desnuda, que ya mostraba signos de haber sido maltratada anteriormente con el mismo látigo.

Una vez consiguió subir, Miah no pudo aguantar más y dejó caer su cuerpo al suelo rendida. Pero una vez más se levantó un poco quedando de rodillas para suplicarle a Dero que se detuviese. Dero se mantuvo de pie, mirandola con frialdad a los ojos, aún sujetando la cadena en silencio sin decir absolutamente nada durante al menos un minuto, un largo e inacabable minuto para ella.

Dero tomó aire aún con sus oscuros ojos clavados en los de ella y su rostro serio cambió muy lentamente a una sonrisa de superioridad. Mírate... eres una perra tirada por los suelos, sucia e inservible... ¿Ya no soportas más esto? ¿Quieres irte? Bien... dejaré que te vayas... En ese momento se agachó, flexionando sus rodillas y cogió a Miah por la mandibula obligandola a acercar su rostro de manera que los labios de Dero quedaron justo en su oido. Pero recuerda esto: La próxima vez que nos veamos a solas, no tendré piedad contigo... Dicho esto, se levantó y soltó la cadena que dio un golpe seco en el suelo de madera.

Lárgate antes de que cambie de idea y prefiera patear tu lindo trasero para tirarte por las escaleras y matarte.

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Re: Brennende liebe... [Miah & Dero +18]

Mensaje por Miah Calster el 2012-08-04, 10:55 am

Allí estaba, postrada ante él, luchando por mantenerse despierta... por mantenerse viva. Su cabeza estaba embotada, iba y venía de alguna parte de su subconsciente que la decía que lo mejor era dejarse ir, desmayarse o simplemente hacer que la matase de una vez, acabar con todo aquello.

Subir las escaleras tal y como él le había obligado a hacer había sido el culmen de su agotamiento. Sus brazos temblaban, la palma de su mano derecha estaba totalmente arañada por la madera vieja del suelo mientras que la izquierda estaba completamente inutilizada y sus dedos empezaban a tornarse de un color azul extraño por la pérdida de sangre, su labio palpitaba y emanaba un flujo continuo de gotas gruesas de sangre templada que inundaban su boca con sabor a hierro y dejaban el suelo lleno de manchas carmesí, la piel de sus muslos y sus nalgas estaba roja, quebrada y ensangrentada en algunos puntos por la insistencia de su látigo improvisado, la sangre seca manchaba su cara pero al menos el dolor agudo de su nariz había desaparecido. Sólo quería salir de allí, salir y olvidar aquella noche, si es que era capaz de ello.

No se atrevió a levantar la vista del suelo mientras el silencio invadía de nuevo la estancia. Había suplicado por su vida, por dejar de sufrir. Las lágrimas rodaban silenciosas por sus mejillas, en un flujo inconstante que manchaba su cara. Cerró los ojos al sentir que él se acercaba de nuevo a su cara y bajó la cabeza cuando le escuchó. La hizo sentirse inútil y estúpida... muerta por dentro, abandonada por el valor, el coraje y por su ser completo. Ya no era ella. Él la había transformado en una persona vacía y mansa, inútil por completo.

Sintió que su corazón se paraba al escuchar el sonido sordo de la cadena golpear el suelo. ¿De verdad la estaba dejando marchar? Ni siquiera se alegró por ello. Ya nada podía alegrarla. Se puso en pie sin levantar la cabeza, no se atrevía a mirarle, no quería enfadarle de nuevo. Llevó su mano derecha a su nuca, desabrochando la hebilla de aquél collar que la había sentenciado y lo dejó caer al suelo, entre ambos. Sin abrir la boca se giró y comenzó a bajar las escaleras, sintiendo la oscura mirada de la bestia clavada en su espalda; bajaba lentamente, procurando no caer o desmayarse por el agotamiento y el dolor.

Recorrió el pasillo lentamente, no podía andar deprisa. Recorrió la sala con la vista. Allí seguía la estantería manchada de su propia sangre, la viga de la que había caído y los sacos de serrín que le habían salvado la vida. Por un momento los maldijo, quizá mejor haber muerto en ese momento. Abrió la puerta y salió de nuevo al exterior, encontrándose de nuevo con la arena de la playa. Su bikini roto flotaba en la orilla como una blanca bolsa de plástico que alguien hubiese rasgado. Se adentró en el bosque, sin saber muy bien si llegaría al centro.

El dolor invadía su cuerpo mientras avanzaba, pero no lloraba. No podía llorar, ahora necesitaba llegar al centro. Cuando vio la puerta trasera ante ella sintió ganas de sonreír, pero no podía. Avanzó lentamente por los pasillos, sin preocuparse de los guardias o enfermeras, casi rezando porque la viese alguien. ¿Es que ahora que los necesitaba y no se escondía allí no había nadie? Avanzó silenciosa por los pasillos hasta llegar al baño. Se metió en una de las duchas y cerró la puerta por dentro, encendió el agua y se dejó caer en el suelo, aun con el vestido puesto, y rodeándose las piernas con los brazos.

Fue entonces cuando empezó a llorar. Llorar al sentirse sucia, manipulada y asquerosa, al no sentirse persona. Limpió sus heridas con el agua, la pero era la de la mano, pero ya curaría, todas las heridas que su piel tenía curarían tarde o temprano, esas no le preocupaban, las que le preocupaban eran las heridas internas. Estuvo horas bajo el agua, frotando su piel hasta dejarla roja en un intento por sentirse limpia, por sentirse persona, pero por más que lo intentaba su mente seguía percibiendo el olor de Dero impregnado en su piel.

Escuchó ruidos en el pasillo, la gente comenzaba a salir de sus habitaciones para desayunar. Se quitó el vestido y se envolvió en una toalla, saliendo y mirándose al espejo. Ya no había sangre en su cara, pero tampoco había color. Su piel estaba pálida, simplemente acentuando el color violáceo del moratón de su mejilla y la raja vertical de su labio. Miró el vestido y la rabia le invadió de nuevo, rompiéndolo con las manos y dejándolo en el suelo tirado.

Salió de allí y fue directa a su dormitorio, sin hablar con nadie. Tapó su mano con un foulard de su armario y se metió en la cama aun envuelta en la toalla y mojada. No iría a la enfermería. No contaría jamás por lo que había pasado esa noche, todo lo que había hecho, le resultaba demasiado patético y vergonzoso el mero hecho de recordarlo. Sólo quería olvidar.

Giró su cuerpo, tumbándose boca abajo, pero un dolor intenso inundó su abdomen, haciéndola girar de nuevo. Cerró los ojos, procurando dormir, y entonces vio sus ojos con claridad, burlones y sádicos. Entonces fue cuando supo que no olvidaría tan fácilmente. Que aquello no había sido sólo una mala noche. Dolorosamente descubrió que ese era el nacimiento de una nueva tortura: vivir con lo que había pasado, recordándolo porque no iba a ser capaz de olvidar. Jamás.

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Re: Brennende liebe... [Miah & Dero +18]

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