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Viejos conocidos | Privado

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Viejos conocidos | Privado

Mensaje por Angelique A. Rickfordder el 2012-06-11, 9:13 pm

Lluvia en verano. Un fenómeno bastante extraño pero refrescante para las personas como yo. El mito de los depresivos y el mal clima resulta ser cierto en mi caso, me siento mucho más cómoda con los días nublados en los que hay lluvia, supongo que es como si el clima me acompañase en el llanto, me hace pensar que hasta algo tan grande como el cielo tiene sus penas, y hoy es un día bastante adecuado para que lloremos juntos, el sol no es buen acompañante en las penas, y últimamente de esas tengo muchas, es más, creo que ahora todo lo es.

Mi vida parece una montaña rusa de las construidas por los mejores arquitectos en el mundo, el caso es que yo preferiría que fuese plana, sin sorpresas, y lo más monótona posible, porque lo malo de las subidas es que mientras más empinadas sean, más dura y vertiginosa será la caída, y eso es exactamente lo que me pasó a mí. Las cosas estaban yendo de maravilla, algo que no ocurría con frecuencia en mi vida, al principio desconfié, sabía que las cosas no podían ser tan buenas sólo porque sí, pero luego me entregué a la idea de que mi vida estaba mejorando, que yo estaba mejorando: pésima elección. Todo se derrumbó y yo me derrumbé con ello.

A pesar de que he salido un par de veces de mi habitación, sigo pasando la mayoría del tiempo encerrada allí, en realidad solo salgo para deshacerme yo misma del papelero, o las enfermeras notarían que está abarrotado de algodones y sangre, hasta el momento ha resultado: piensan que no me corto. Si no hubiese sido por el dulce sonido de mi amiga tan extrañada, no sabría como están las condiciones del clima, pero ahora, por primera vez quiero salir. Me pongo pantalones sueltos, y una polera negra, como siempre. Amarro mi cabello en una coleta y me pongo una chaqueta con el gorro, aún no quiero mojarme. Por último abro el cajón de mi mesa de noche y saco un cuchillo, me había desecho de todos ellos cuando comenzó a gustarme mi vida y decidí que era malo hacerme daño...pero eso ahora no aplicaba.Con cautela logro salir de la habitación, y luego del edificio.

Llegar al bosque no es tan difícil como me lo había temido, con esta lluvia, todas las enfermeras están encerradas fingiendo trabajar, y la vigilancia es mínima. Me interno entre los árboles y avanzo con paso certero pero rápido hasta llegar al inicio de la playa. Sonrío al pensar en cuando Rav me la enseñó. Doy unos pasos disfrutando sentir la arena bajo mis pies y el agua sobre todo mi cuerpo. Entonces me quito la chaqueta, las zapatillas y comienzo a correr con los brazos en alto, esta sensación de libertad no la cambio por nada. Me siento en la orilla y saco el cuchillo que he llevado conmigo, decido que pensaré un poco antes de iniciar. Me recuesto y dejo que mis ojos se llenen del blanco del cielo y mi cuerpo quede empapado de la copiosa lluvia...como amo esta sensación.

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Re: Viejos conocidos | Privado

Mensaje por Benjamin Collins el 2012-06-14, 3:05 pm

Debe haberle pasado a todos en algún momento, el tener una sensación extraña en tu interior, demasiado inquietante como para poder ser ignorada, esa que te dice que tienes que estar en cierto lugar en determinado tiempo, pero nunca llegas a saber con exactitud que es lo que ocasiona sentirte de esta forma. Pues me estaba ocurriendo en ese instante, estaba jugando con una pelota pequeña, haciendo que rebotara contra la pared y regresara a mi para volver a repetir el movimiento, pero mi mente estaba perdida en contras cosas, en la insistente idea de que debía estar haciendo algo diferente a esto. Observe por la ventana, no se veía mucho el exterior por la empañada luna, la humedad del lugar me helaba levemente, era increíble que fuese verano con ese clima. No es que no me gustara la lluvia, era realmente agradable, es solo que de alguna forma no hacia más que sumirme en la intranquilidad, por no decir en la depresión. No habían sido unos buenos días, y no porque me haya ocurrido una serie de eventos desafortunados o algo parecido, por el contrario, era por la ausencia de cosas que hayan pasado en mi vida que los consideraba malos… me la había pasado echado en cama o caminando solo por el bosque, pensando en que es lo que diría cuando vea a las personas que había dejado atrás al irme. Con ninguna había tenido una despedida “linda” por así decirlo, debido a eso temía el rencuentro.

Decidí que en lugar de estar sentado, jugando con la pelota roja, podría aprovechar el clima, salir a despejarme y mejorar mi estado de ánimo. Salí a caminar como estaba, es decir, con una chaqueta simple, una camiseta debajo pues no me afectaba tanto el frio y unos vaqueros. Por primera vez, sabia exactamente a donde quería ir, casi podía imaginarme estando allí. Camine a paso rápido, sin importarme con quien me topaba, hasta llegar a la playa oculta. Se sentía como la primera vez que estaba ahí. Sin pensarlo dos veces me quede descalzo, sintiendo como la arena cosquilleaba en mis pies.

Levante la vista y me encontré con una gran sorpresa, una maraña de cabellos rubios llamo mi atención, podía distinguirla aun de esa distancia. Comprendí entonces a que se debía la sensación de que debía estar en cierto lugar pues vi de pronto que ella extraía una cosa filosa y se recostaba distraídamente. – ¿Qué demonios haces con eso? – pregunte con los ojos abiertos, acercándome a ella. Vale, no es como me había imaginado nuestra reunión, estaba a punto de perder las casillas. – Angelique, que rayos te ha ocurrido. – me quede observándola fijamente, con una mezcla de preocupación y enfado.

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Re: Viejos conocidos | Privado

Mensaje por Angelique A. Rickfordder el 2012-06-15, 2:26 pm

Me aseguré de amplificar al máximo la sensación de cada gota de lluvia cayendo sobre mi piel. Era imposible contabilizarlas todas, o centrarme en cada una de ellas, porque la lluvia se volvía cada vez más intensa. Sentía toda mi ropa ya mojada llenarse de arena y mi mente volar muy lejos de allí. Por un breve instante conseguí olvidarlo todo, pensar solo en el agua haciendo contacto conmigo, a la naturaleza solidarizar con mi ánimo. Había olvidado lo que era mi mundo y mi vida sin Maxvell en ella, sin su apoyo o su cercanía, pero no me sorprendía nada encontrar esto: un cuerpo vacío y roto, sin expresión ni emociones. La vida no me ha dado demasiados incentivos como para creer que 'después de la tormenta sale el sol' El sol ha salido varias veces en mi vida, pero siempre es intenso y corto, se va...me abandona.

Me sobresalto y siento como un escalofrío recorre cada centímetro de mi cuerpo al escuchar una voz detrás de mi. No cualquier voz. Su voz. Esa voz que durante tanto tiempo había estado ausente de mi vida y que me había destrozado una vez, esa de la que había estado tan perdidamente enamorada, al punto de olvidar la existencia de todo lo demás. Esa era la que ahora me inquiría con tono de enfado que estaba haciendo. A pesar del shock, puse todos mis esfuerzos en sentarme rápidamente y mirarle incrédula. Parecía tan...real. Casi demasiado como para estarlo inventado. Olvido sus preguntas, olvido contestarlas y me pongo de pié temblorosa. Avanzo dubitativa hasta él y lo miro fijamente. La mirada que tantas veces me alegró, y que tanto me costó olvidar sigue allí, con esa expresión de enfado. Parpadeo un par de veces más y frunzo el ceño confundida.

-¿Benjamin? ¿Que haces...aquí? Creí que te habías ido. Bueno cuando tu me dej...-aclaré la garganta al reparar que decir esa frase seguía haciéndome daño y decidí cambiarla.-...Cuando te fuiste pensé que había sido para siempre.

Me quede congelada, en la situación, en el momento. Era cierto que aún no recibía respuestas para ninguna de mis preguntas, pero tampoco tenía idea alguna sobre que contestar ¿Qué cosas implicaba para mi el que hubiese vuelto? Mientras estaba con Maxvell, me imaginé que cuando volviese a ver a Ben sería con la alegría de encontrar un viejo amigo nuevamente, pero ahora...todo es tan distinto. No sé que produce en mi volver a verle, o que debería producir. Las cosas son demasiado confusas, sobretodo por lo escalofriante que resulta volver a verle. Hace un par de días lo había deseado con todas mis fuerzas, tenía tantas preguntas que hacerle. Ahora que me habían dejado por tercera vez necesitaba saber que era lo que fallaba, que hacía mal...y Benjamin puede contestarme todo eso.

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Re: Viejos conocidos | Privado

Mensaje por Benjamin Collins el 2012-06-16, 7:43 pm

La lluvia no cesaba, como si quisiera conspirar contra el encuentro que se estaba realizando, contra nosotros, empezaban a caer gotas aun más grandes e intensas, haciendo que mis ropas se volvieran mas pesadas instantáneamente. Aunque visto de otra forma, no solo conspiraba, si no que acompañaba los sentimientos que explotaban en mi interior, al igual como una canción te acompaña en la desolación o la alegría, la lluvia me acompañaba ahora en la contradicción interna. Me dejo helado, pasada la reacción anterior, realizada por puro impulso, me quede seco en todo sentido, sin expresión alguna. Solo estaba ahí parado, con los pies descalzos y fríos, observándola como si fuese una especie de aparición. Había cambiado tanto desde la última vez que la vi, pero a la vez, continuaba siendo igual que antes… aunque no tenía derecho de verla como antes, no podía, ahora las circunstancias eran distintas. Estaba preparado para esto de todas formas, me lo había planteado muchas veces, y, me había encargado de hacerme entender.

Eleve el brazo, refugiándome de la lluvia que comenzaban a azotar mi rostro, seguidos de vientos glaciales. Avance un paso más hacia ella, con dificultad. Di un paso tras otro hasta llegar a estar lo suficientemente cerca, lo suficiente como para no ser necesitar gritar, lo suficiente como para distinguir su rostro, lo suficiente como para mirarla fijamente al igual que ella lo estaba haciendo. – Regrese. – fue todo lo que pude decir. Trague saliva e ignore la voz aguda que sonaba en mi cabeza, era la voz de mi hermana, la razón por la que había regresado. Probablemente estaba peor ahora que antes de irme.

Di algo me insistía entre risas con voz infantil. Aun si quería pronunciar algo, ¿qué debería decir? “Es un placer verte, Angelique, ha pasado tanto tiempo… he escuchado sobre tu boda, cuéntame como te fue y cuando conoceré al flamante esposo” ¡Já! Casi podía imaginarme la ridícula conversación entre dos personas que fingían ser amigos del alma. Aunque, podría comenzar insistiendo con la pregunta de que demonios hacia con ese objeto afilado, sin importar que, cuanto tiempo estuve apartado o el que no planeaba cruzarme con ella hasta estar preparado, aun me importaba y me preocupaba verla en este estado... me afectaba a decir verdad.

Tome su mano inconscientemente y empecé a caminar, jalándola conmigo. – Ven. – masculle sin mirar atrás. – Tenemos que refugiarnos. – era lo primero, alejarla de ese lugar para evitar que las gotas cayeran sobre ella, congelándola aun mas. Lo último que deseaba era que pesque un resfriado. Yo podía manejar el frio. Me detuve de pronto, recordando algo. – Y esto. – solté su mano para regresar al lugar donde antes había estado y tomar el cuchillo, enseñándoselo con el ceño fruncido. – Es la última vez que lo ves. – afirme antes de lanzarlo en dirección al bosque con fuerza, observando como se perdía entre las ramas de los arboles. Regrese a su lado para tomarla de la cintura y echármela al hombro, evitando cualquier intento de escape por su parte. Nunca se sabia, y prefería prevenir cualquier huida o algo parecido. Camine hacia el bosque, sin detenerme hasta llegar a la sombra de un árbol, no estaba del todo seco, pero al menos bloqueaba gran parte de la lluvia. – Listo. – la baje, observándola con una mueca, divertido de alguna forma por la inesperada serie de eventos.

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Re: Viejos conocidos | Privado

Mensaje por Angelique A. Rickfordder el 2012-06-17, 4:03 pm

Luego de su ataque de furia, Ben parecía volver de repente a la realidad, distinguía el shock apareciendo por su rostro, para que todo el peso de lo que estaba ocurriendo cayera sobre ambos ¿Habría imaginado el también lo que sucedería si nos encontráramos? Sólo sé que no puede ser sano que me deje sin habla, es algo que ya debo haber superado, así que me recuerdo a mi misma que es por la impresión de ver a alguien que consideraba casi un fantasma y que significó -y significa- tanto para mi. Avanzó con lentitud hasta mí hasta clavar su mirada sobre lo mía. No sabía a ciencia cierta que era lo que transmitía, porque yo parecía recibir cientos de mensajes a la vez, cientos de recuerdos y momentos que me golpeaban con más intensidad que la lluvia misma. Asentí ante la única palabra que salió de sus labios. Había regresado, eso era obvio, pero, ¿Por qué? ¿Qué había sucedido?

El chico parecía estar igual de desconcertado que yo, sin saber como actuar o que decir. Lo había pensado un millón de veces, las palabras exactas, cómo le contaría lo de Max. Pero ahora todo es demasiado distinto, me encuentro en un escenario para el que no me había preparado y no estaba en condiciones de improvisar. De pronto toma de mi mano y yo le miro perpleja unos pocos segundos antes de que comience a arrastrarme tras él.- ¿A dónde...-pero no me dió tiempo de decir más, me quitó el cuchillo de entre las manos y lo lanzó hacia el bosque. Podía sentir la furia crecer dentro de mí ¿Quién se creía que era? Sin embargo no podía decir absolutamente nada, un gran nudo en medio de mi garganta impedía el paso de cualquier sílaba. Su siguiente acto me desconcierta del todo, me toma a la cintura y me carga cual saco de papas a su hombro. Al principio pataleo en protesta, pero luego entiendo que nada será útil y me dejo llevar hasta un árbol. Por fin soy dejada en el piso y me sacudo sin saber que más hacer.

Su cara parece divertida y yo alzo la mano enfadada.- ¡Hey! ¡no es gracioso ser un bulto cualquiera!.- sin embargo mi intento de parecer enfadada se va al caño porque me da un ataque de risa. No sé a que se debe en realidad, si a la alegría o al nerviosismo de volver a verle, o a lo cómico de la situación, sólo sé que reir me hace sentir extrañamente bien luego de estos días de tanto llanto y oscuridad sin más. La humedad comienza a molestarme, así que me saco la casaca que llevo puesta y miro alrededor, hasta localizar una rama y dirigirme allí para colgarla. Estrujo mi cabello del que cae una hilera de agua, al tiempo que vuelvo con el chico y lo miro.- Vale, quizá si ha sido un poco chistoso, pero ese no es el tema ahora ¡¿Qué haces aquí Ben?! Ha pasado tanto ¿Está todo bien?.- podía sentir la preocupación abriéndose paso en todo mi cuerpo, necesitaba respuestas, muchísimas ¿Salió algo mal? ¿Ha empeorado? ¿Tuvo algún incidente allí afuera? ¿Debería importarme tanto? Mi cabeza se llena de ideas que no lleva a ningún punto y siento que voy a explotar. Entonces, como respuesta a los miles de sentimientos que se disputaban lugar en mi interior, me acerco a él y lo abrazo con fuerza. No importa como terminaron las cosas, no importa como seguirán ahora, lo quiero mucho y sé que es así.- Te extrañé, Ben.- logré articular mientras me aferraba a el con más fuerza, mientras las ideas comenzaban a bajar la voz, a dejarme en paz.

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