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Vida de Pareja (Marcos - Blasco)[+18]

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Vida de Pareja (Marcos - Blasco)[+18]

Mensaje por Marcos Rusconi el 2012-05-07, 5:54 pm

Fue así entonces que Blasco pasó su último día en el internado saludando a sus compañeros mientras yo me hice a un lado y fui a por un café, pensando en que a continuación nos dirigiríamos a mi departamento, el cual había limpiado y ordenado minuciosamente el día anterior sabiendo lo que pasaría hoy. Eventualmente mi novio terminó de saludar a todos sus amigos y las personas con las cuales había ganado afinidad durante su estadía y llegó el momento de que nos fuéramos.

Volví al Hall de Entrada y le sonreí, tomé sus valijas y comencé a caminar hacia afuera. -¿Vamos a casa mi vida?- le pregunté con una sonrisa antes de apoyar las maletas en la acera y parar un taxi. Creo que estaba más nervioso yo que él. Bueno, él estaría más bien excitado y alegre antes que nervioso. Pero sabiendo que el muchacho está acostumbrado a los lujos y la excelente vida, no sabía si le iba a gustar el lugar en donde vivía. En los años en los que estuve aquí me hice del dinero suficiente como para poder comprar algo que se considere un poco mejor que los departamentos normales, y estaba muy contento con mi hogar, pero lo que más me importaba en ese momento era que Blas se sintiera cómodo.

El viaje fue relativamente corto, gracias a Dios no vivía muy lejos de dónde trabajaba. Llegamos entonces y llegó el momento: iba a mostrarle mi casa a Blas. Tomé aire y le abrí la puerta del edificio dejándolo pasar primero. Nos dirigimos luego al ascensor y subimos. Aproveché allí para abrazarlo y comerle la boca, no me pude resistir. Yo también estaba increíblemente feliz. Había soñado este momento desde hacía tiempo y por fin estaba sucediendo. –Te amo mucho- le susurré contra sus labios y justo se escuchó el pequeño sonido de campana que indicaba que habíamos llegado al piso indicado.

Me puse entonces frente a la puerta y saqué la llave. –Espero que te guste el lugar. Lo he… preparado un poco al saber que venías- me sonrojé –Espero que te guste- lo volví a besar, y abrí la puerta. Dejé las maletas a un lado mientras observaba al amor de mi vida pasar y recorrer el lugar con la mirada. El primer lugar que se ve es la sala. Es dentro de todo amplia e iluminada.

Sala:


-Ven, te haré un pequeño tour- le dije sonriendo y le tomé de la mano – Bueno como verás esta es la sala…- le indiqué. Pasamos luego por una puerta hacia la cocina – comedor. –La cocina… me considero un buen cocinero… aunque eso ya lo dirás tú cuando te prepare algo- le sonreí.

Cocina-Comedor:


Dejé que mirara, tocara y recorriera lo que quisiera para familiarizarse antes de poder seguir.
Volvimos a la sala y subimos por una escalera que nos llevaría hacia la habitación en el segundo piso.

Escalera y Segundo Piso:


–Y este es nuestro nidito de amor- lo abracé por detrás cuando estuvimos dentro.
-El balcón es realmente hermoso. Puedes ver la ciudad desde allí- agregué. Nuevamente, volví a dejar que se familiarizara poco a poco con el entorno.

Habitación:

En el interín le había mostrado los baños –tanto el de arriba como el de abajo-. El de abajo era un toilette, mientras que el de arriba era más amplio con una tina de baño y todos los chiches. Me gustaba estar cómodo cuando me bañaba.

Suspiré entonces, y tomé a mi esposo de las manos. –Esta era mi casa hasta hace unos momentos… Ahora es nuestra- le sonreí y lo besé –Dime mi amor, ¿Te gusta? Sé que no es quizás tan lujosa como a lo que tú estás acostumbrado…- admití mirando hacia abajo algo avergonzado –Pero más adelante podremos comprar una casa más grande estoy seguro- le sonreí y lo miré con brillo en mis ojos. Para ser honesto yo estaba bien orgulloso de mi departamento, pero desde luego lo que más me importaba era que Blas estuviese a gusto.

OFF
Spoiler:
Detalles más, detalles menos. No todo es exactamente como en las fotos pero más o menos para que te guíes xD

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Re: Vida de Pareja (Marcos - Blasco)[+18]

Mensaje por Blasco Wonderhug el 2012-05-07, 8:44 pm

Aquel día estaba muy alegre. ¿Por qué? Porque por fin estaba en casa del amor de mi vida. Lo cierto es que no lo esperé todo de aquella forma; tan dispuesto, tan limpio, tan ordenado. Era un apartamento lujoso, mejor que aquel centro del que acababa de volver: si había podido convivir en una habitación maloliente con dos chicos sin quejarme lo más mínimo, ¿cómo podría hacerle ascos al hogar de mi novio? El simple hecho de pensar que los días más cansados había encontrado relax en ese sofá, en esa cocina, en ese cuarto de baño y habitación...

Lo primero que hice fue sentarme en el sillón de la habitación, dado que era el último lugar de aquel "tour" innecesario a la casa. Azucé un poco el vendaje que se ceñía a mi cabeza e incliné el sillón hasta quedar frente al mueble allí dispuesto. Por supuesto, mi novio llevaba la maleta de ropa... Pero bien poco me importaba colocarla ahora o no. Lo que sí hice fue dejar la guitarra al lado mía.

Mis ojos curiosos se clavaban en todas partes, pero la primera de todas fueron las fotos de su casa; nuestra casa. Esa, para mí, era la mayor seña de identidad de ésta y significaba mucho. Así, pues, alargué la mano hasta el marco plateado que era una imagen de su vida pasada y la miré sin clavarle la vista al autor, protagonista directo o secundario, de aquella fotografía.

-¿Podrías traerme agua, por favor?-murmuré con la voz seca y algo ronca, mirando a mi chico tan sólo una vez. Estaba sediento, tenía muchas ganas de llevarme algo a los labios... Al menos, algo líquido que no fuesen los labios de Marcos(que de por sí me apetecían).
Obvié a mi marido que no me refería con "traer agua" a un solo vaso; si me conocía como debiere, sabría que soy un glotón y bebo como un camello. Un vaso de agua no era lo suficiente denso para saciarme.

Una vez hube dicho eso, dejé la foto a un lado. Era una foto de una mujer de mediana edad sonriente, a lo que supuse sería su madre, tía o amiga querida de su anterior vida en Argentina. ¿Qué le dije yo sobre eso...? Que visitaríamos el país. Lo estuve preparando desde hará un tiempo, pero aunque lo hiciese jamás podría hacer la mitad de lo que aquel hombre tan dulce estaba haciendo por mí. Por eso mismo no me quejé de la casa, entre tantas cosas: era un lugar querido para Marcos, podía ver en todas partes. ESA espiritualidad era una de las cosas que me hacían valorar más de lo debido el departamento.

Saqué la guitarra de su funda y comencé a tocar acordes. Poco después toqué una canción acompañando la melodía con la voz, cantándola abstrayéndome de la realidad. Por eso mismo me gusta tocar

Spoiler:

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Re: Vida de Pareja (Marcos - Blasco)[+18]

Mensaje por Marcos Rusconi el 2012-05-08, 10:28 am

Sus ojitos se paseaban a lo largo y ancho de cada ambiente del departamento. No decía una sola palabra, lo que me dejaba con cierta intriga acerca de qué estaría pensando. Porque sí, contrario a la creencia popular, los psicólogos no podemos saber qué piensa una persona con sólo mirarla. Podremos quizás fijar algunos patrones, pero no podemos nunca saber a ciencia cierta qué estará pasando por la cabeza del otro. Y de todas las personas que había conocido en mi vida quizás Blasco era uno de los más impredecibles; y amaba eso. Amaba esa espontaneidad, ese estado de cierta adrenalina y expectativa a ver con qué se salía. Me encanta, y es una de las miles de razones por la cual le amo.

Lo vi entonces sentarse en el sillón del dormitorio, reclinándolo para estar más cómodo. Yo entraba y ponía las maletas a un costado, ya habría tiempo de acomodar todo. Lo vi entonces tomar una fotografía, aquella en la que estoy con mi mamá en la noche de graduación de la escuela. Qué noche aquella, recuerdo que habíamos armado una gran fiesta con todas las familias de los alumnos. El recuerdo pasando como un flash por mi cabeza me hizo esbozar una leve sonrisa que guardaba en sí alegría y nostalgia.

Me acerqué a él, pero antes que pudiera decir nada me pidió agua. Asentí con la cabeza, aún sonriente, y antes de bajar a buscar el agua me agaché para besar su mejilla con tibieza. Bajé entonces y tomé la botella de agua mineral junto con dos vasos. A decir verdad yo también tenía sed; los primeros vestigios de verano se hacían presentes en el país y el aire se tornaba cada vez más cálido. Todavía no hacía tanto calor como para prender el aire acondicionado, pero sí como para vestir de mangas cortas al menos.

Una dulce melodía llegó a mis oídos mientras tomaba la botella y los vasos. Subí las escaleras como dejándome guiar por ella y cuando entré a la habitación vi a mi amado tocando su guitarra. Dios, qué bien lo hacía. Y no sólo eso, sino que acompañaba a la melodía con su voz en un bello canto. También cantaba muy bien. Mis ojos se llenaron de brillo una vez más. Apoyé los vasos en el mueble cercano al sillón y serví el agua, dejando la botella cerca. Me saqué el guardapolvos y lo dejé sobre la cama. A continuación me senté en el suelo en frente de mi amado y me quedé mirándolo como hipnotizado por su belleza y la música que la complementaba. Allí estaba el hombre de mi vida tocando su guitarra en uno de los tantos actos que sabía hacer excelentemente bien, entonando una preciosa canción con esa voz que llenaba mi alma cada vez que la escuchaba.

Sonreí levemente, siguiendo el ritmo moviendo la cabeza con un movimiento casi imperceptible. Mi corazón latía fuerte, pero no era de agitación… eran esos latidos que… bueno, eran únicos, porque era la primera vez que mi corazón latía así por alguien. ¿Era eso el amor? Era hermoso. Capturé ese momento en mi mente y en mi corazón, esperando que siguieran muchos más así de ahora en adelante en la vida que compartiríamos.

Eventualmente el tema terminó, casi no me di cuenta de cuánto tiempo había pasado. Seguramente habían sido unos tres o cuatro minutos. Pero para mí en cierto punto parecieron segundos de tanto que lo había disfrutado, y a la vez se hicieron eternos al haber estado contemplando a mi amado como si quisiera plasmar su hermoso rostro en mi corazón con cada una de sus facciones. Luego de que haya terminado me quedé mirándolo, sonriéndole como un bobo. Cuando caí en cuenta de eso me reí. Dejé que tomara el agua que necesitaba, sabía que un vaso no iba a serle suficiente. –Eres…- intentaba encontrar una adjetivo pero estaba casi sin palabras –Esto es…- me acerqué más a él y apoyé mi cabeza en su rodilla. Miré hacia arriba luego. –Te amo tanto…- besé su pierna y luego me incorporé un poco -¿Me dejas sentarme contigo? Ven…- le hice que se levantara, con cuidado puse la guitarra a un lado, lo suficientemente cerca como para que la volviera a agarrar si así lo deseaba. Amaba su música, pero moría de ganas de abrazarlo y estar con él.

Me senté y luego le indiqué que se siente sobre mí. Lo tomé abrazándolo por la cintura y ni bien su rostro se acercó al mío, allí nomás lo besé apasionadamente. Lo besé por un largo tiempo, mostrándole en ese beso toda la emoción y la alegría contenidas. Cuando nuestros labios se separaron, volví a sonreír –Tocas muy bien, y también cantas hermoso. Me encanta que toques la guitarra ¿Sabes?- acaricié su pecho y suspiré. Lo abracé. -¿Siempre me cantarás canciones? Por favor dime que sí…- le susurré al oído. Me separé un poco entonces para mirarlo a los ojos y acariciar su rostro –Estoy muy feliz mi amor… muy feliz… tanto que… ando algo falto de palabras. Sólo… Dios, te amo tanto- volví a besarlo, esta vez con desesperación. Sí, quizás estaba algo frágil, lo admito. Pero era que con él sí podía mostrarme frágil. Blasco conocería todas mis facetas, no había necesidad de ocultarle nada a mi esposo. Procuré calmarme luego para que él no se sintiera mal al verme así de frágil. Era un estado de fragilidad debido a la excesiva alegría. Es raro de explicar.

-¿Cómo está tu frente?- pregunté antes de plantar un cuidadoso beso en ese lugar –Muy pronto curará, ya verás- le calmé. –Entonces amor mío… dime ¿Te gusta el lugar? ¿Es de tu agrado? ¿Quieres cambiarle algo? Lo único que me importa es que tú estés cómodo- le hice saber entonces. Lo mantuve cerca de mí y besé su cuello y su barbilla, luego sus labios, ya dejándolos libres para que pudiera responderme.

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Re: Vida de Pareja (Marcos - Blasco)[+18]

Mensaje por Blasco Wonderhug el 2012-05-09, 4:53 pm

Por supuesto, quedé enterado de que vino una vez le vi entrar por la puerta. Con su sonrisa, con su mirada azul clavada en la mía. ¿Por qué amaba a Marcos, si no representaba gran parte de los cánones de belleza que ideé en mi imaginación para el cuerpo perfecto de un hombre según mi criterio? No estaría seguro, pero así era. Amaba a Marcos Ignacio Rusconi a pesar de no tener la más remota idea de qué era exactamente lo que más me atraía de él. ¿Tal vez su cuerpo? ¿Tal vez su sonrisa desgarradora? ¿O esos ojos que se clavaban en mi alma cada vez que me miraba?

En vez de mirar a la nada, le miré a él. El resto de minutos los pasé clavándole la mirada desde arriba, él sentándose en el suelo, sin dejar de mirarle a aquellos ojos ni un instante, dedicándole la canción que estaba entonando con ésta.
Su canción y la mía. Algo hermoso, ¿no creen? Compartir una melodía con otra persona, cantar para alguien cual canario.

Una vez terminé me miró. Y rió. ¿Por qué reía? No comprendía lo más mínimo su risa. Yo le miraba con amor y él me devolvía carcajadas, pero tampoco pude reprocharle nada pues me dio el agua y el cantar aquella canción me hizo entrar mayor sed de la que ya tenía. Con un casi inmusitable "gracias" bebí el contenido del vaso, llenándolo hasta el borde con el contenido que había en una botella de cristal fino; quedé satisfecho porque el agua estaba un grado o dos más fría que el medio en el que nos encontrábamos, al igual que la superficie de la botella la cual dejé sostener en mis manos unos segundos más antes de dejarla sobre el mueble junto a la fotografía de aquella mujer. Enrojecí cuando besó y acarició mi cuerpo. Poco después dejé que se sentase él pues yo estoy ya concienciado de que sería aplastado por él en caso de que se pusiese encima.

-Yo también te amo.-respondí mirándole con un cierto rubor asomando en mis mejillas y una sonrisa escapando de mis labios.-¿Quién es la mujer de la fotografía?-pregunté sin contenerme lo más mínimo, mirando la foto. No pude preguntar mucho más pues cogió de mi rostro y lo besó de una forma especial, con pasión desenfrenada. Desde luego una de las cosas que más me gustaban era besarle, esos labios... -Me gusta cuando me besas. Me demuestras que te importo.-esa frase, si tenía memoria, era la primera que le dije cuando nos dimos el primer beso; de alguna forma la reiteré, tal vez sonando un poco repetitivo con ella... Pero era lo primero que me venía a la cabeza.

-Lo cierto es que sí.-soné muy arrogante, pero así era la hermosa realidad.-Me encantaría que me cantases tú con esos hermosos labios. Muévelos para otra cosa que no haya visto hasta ahora.-acaricié su rostro, riendo por la frase que acababa de decir. No me sentía avergonzada de haberla dicho lo más mínimo, aunque tal vez él se cohibiese por ella. Correspondí su beso más desesperado y necesitado de mis labios con un gemido final bastante ascendente y suplicante, pidiendo más, por lo que lo prolongamos todo lo que pudimos. Por desgracia terminó, aunque lo cierto es que tuve una escena erótica todo el tiempo en mente.

-No quiero ocultarte nada, lo cierto es que acabo de tener una... fantasía. No quiero que la tomes en cuenta ni nada, solo contártela.-me acerqué a su oreja, inclinándose mucho sobre su pecho siendo los dos uno. Susurré en ella.-Tú con los caloncillos encima de éste mueble, yo enfriándote el torso con la botella de agua resbalando... Y el resto ha quedado muy borroso.-le conté en un tono melódico sin demasiada lujuria.

¿Qué estaba haciendo? Me levanté de su lado alterado, ¿cómo podía acabar de decir eso?

-Lo... siento. Lo siento mucho, no pude evitarlo... Soy un asqueroso. Tú ahí diciéndome que me amas y besándome de una forma especial, preocupándote por mi herida y yo te hablo de follar. Como de costumbre, además. Soy un pervertido, un salido que siempre piensa en lo mismo...-le tapé la boca con una mano, mordiéndome el labio inferior con una mirada encolerizada conmigo mismo.-No digas nada, ya sé que dirás cosas como "Blasco no te preocupes" ó "No hay problema mi vida" o vete tú a saber qué porque cuando tu voz se forma en mi mente la escuchó difusa y suave, por lo que no entiendo nada. No, Marcos, siempre pido lo mismo y ya llega un momento en que... Dios... Yo...-me llevé las manos al rostro para reprimir el llanto. No sabía muy bien por qué lloraba, ni de qué me quejaba, solo sabía que estaba llorando y no me atrevía a mirar al amor de mi vida por una paranoia muy idiota.

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Re: Vida de Pareja (Marcos - Blasco)[+18]

Mensaje por Marcos Rusconi el 2012-05-09, 7:35 pm

Se ruborizó. Amaba cuando se ruborizaba. Me correspondió el “Te Amo” e hizo una pregunta pero yo estaba tan desesperado por esos labios que tuve que besarlo. Le sonreí luego del beso –Por supuesto que me importas- le contesté antes de darle un besito más. –Esa mujer, es mi madre- contesté a su pregunta anterior –Allí estamos en la graduación de mi escuela. Mira qué guapa se ve con su vestido largo azul- agregué con orgullo, recordando las vueltas que dimos para conseguir ese vestido. Había valido la pena definitivamente –Y mírame a mí de traje- reí por lo bajo.

El momento de la foto pasó y fue allí cuando le pregunté si cantaría siempre para mí. Y su respuesta me alegró muchísimo. ¿Qué mejor que el amor de tu vida te dedique canciones tocadas por él mismo y cantadas con su dulce voz? Lo siguiente fue lo que me dejó algo atónito, de hecho esta vez él logró que yo me sonrojara. Reí con él. Le confesé luego mi felicidad por la realidad que estábamos viviendo y volví a besarlo, a lo cual él correspondió con la misma o incluso más intensidad. La verdad era que me moría por hacerlo mío en ese mismo instante, pero no sabía cómo se encontraba del golpe que se había dado en la cabeza y eso me preocupaba un poco, por eso paré.

Le volví a sonreír al escucharlo decirme que no me quería ocultar nada y lo abracé algo más fuerte cuando se acercó a mi oreja para susurrarme la fantasía que dijo tener. Me sonrojé un poco más y sonreí ante la idea. Me gustaba. De hecho me gustaba mucho. Pero antes que pudiera contestarle o decir una palabra observé en su rostro una expresión algo afligida. ¿Por qué se estaba disculpando? ¿Por qué se llamaba a sí mismo un pervertido? Estaba muy equivocado, e intenté hacérselo saber. –Blasco no…- pero mi boca se vio bloqueada por su mano que la tapó sin dejarme hablar. A continuación citó una de las frases que le iba a decir. Mi novio me conocía bien.

Lo dejé expresarse pero entonces su tono de voz se tornó quebradizo y sus ojos se llenaron de lágrimas, a lo cual él respondió tapándose la cara con ambas manos. Con eso me dije que había sido suficiente. –Blasco…- besé sus manos y lentamente se las comencé a mover para que descubra su rostro mientras le decía –Por favor mírame mi amor- sabía que pondría un poco de resistencia a destapar su cara, pero esperaba que cediera. Apenas pude ver sus ojos cuando destapó su cara, sequé sus lágrimas. –Escúchame bien. Nunca más te llames pervertido, o salido. Blas, si tienes fantasías está perfecto que me las digas, amor mío- acaricié su espalda -¿Sabes qué? Te haré una confesión. Cada vez que te veo, no importa cómo o en qué situación, me agarran unas ganas locas de besarte y hacerte el amor- le hice mi confesión muy cerca de su rostro en un tono de voz dulce entremezclado con lujuria. –Y no sabes cuánto me agrada, y me excita, saber que tú tienes las mismas ganas que yo- besé esos labios que me volvían loco, acercando su cuerpo más al mío, eliminando esa distancia que Blasco había impuesto con su indignación para consigo mismo.

-Es normal tener fantasías Blas, y yo quiero cumplirte todas las fantasías que tengas- le besé el mentón, luego las mejillas, luego los labios –Así que no te retraigas conmigo y cuéntame siempre todas tus fantasías…- bajé entonces a su cuello y planté varios besos allí, acariciando su espalda y acercándolo más a mí. Volví a subir luego para encontrar sus hermosos ojos azules -¿Entendido? Ya no llores por favor…- besé sus párpados y volví a sus labios mientras una de mis manos recorrió su pierna. –Ahora cuéntame más acerca de esa fantasía…- le dije entre besos. Lo acomodé sobre mí, intentando que ambos quedemos cómodos aunque se iba a dificultar un poco con la fricción de los cuerpos creando erecciones en nosotros. –O sino simplemente podría llevarte a la cama y hacerte mío en este mismo momento…- agregué con total lujuria ya, atacando su cuello a besos y lamidas a la vez que desabroché los primeros dos botones de su camisa y allí seguí besando.

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Re: Vida de Pareja (Marcos - Blasco)[+18]

Mensaje por Blasco Wonderhug el 2012-05-09, 8:49 pm

Por supuesto, soy cabezota. Opuse mucha resistencia con mis manos, acentuando mi mirada en varias ocasiones como si estuviese apunto de gritar... Ganas no me faltaron. Me encontraba en un escudo hecho por mis manos, casi inquebrantable, por el cual habría empezado a pillar berrinches y enfados por el tacto ajeno; si no fuese porque el que me tocaba era Marcos, me habría puesto a chillar. No destapé las manos de mi cara en ningún momento, dirigiendo la mirada hacia él todavía surcando lágrimas por aquí y por allá. Habría sido precioso decir que las destapé lentas, que le mostré mi rostro. La realidad, sin embargo, era que lo seguí ocultando, aunque al menos el amor de mi vida tenía el privilegio de no haber recibido un grito o bofetón. Y creedme que era uno grande, porque Mike se llevó más de uno y por menos insistencia; Marcos Rusconi estaba insistiendo mucho con que quisiera ver mi rostro, por lo que en varios momentos si no llego a controlarme por las punzadas que me recorrían la piel de las manos allá donde tocaba... Quién sabe qué habría hecho.

Sus palabras me habrían importado un pimiento si no hubiera mencionado el que le encantaría follarme cada vez que me mira. ¿Incluso cuando estoy con mis amigos? Poco a poco, muy poco a poco destapé la cara. De una forma asombrosa, el amor de mi vida me había hecho concienciarme de que hacer el amor no era algo malo... Porque, en realidad, no follábamos tanto como otras parejas consolidadas pueden llegar a hacerlo. Además nuestro amor no se basaba únicamente en el sexo: esa etapa de nuestra vida como cónyuges(sí, cónyuges) se basaba en vivir en la vivienda de Marcos.

Me sonrojé un poco ante su confesión; a pesar de tener la cara llena de lágrimas sonreí con fuerza. Me incliné un poco sobre él y correspondí su beso con todas las ganas con las que fui capaz, incitando a su lengua a que recorriese aquellos dientes parejos que tenía en toda la boca muy lentos. Cerré los ojos para disfrutar de su lengua en mi cuello susurrando, de sus besos en mis párpados diciendo que no llorase más. Ese hombre siempre tenía la forma de hacerme sentir bien, incluso cuando estaba mal.

-Te amo.-susurré, gimiendo y jadeando un poco por sus lamidas en mi cuello, aumentando cuando me desabrochó los botones y continuó más abajo.-Marcos, mírame.-le cogí del rostro y lo eché hacia atrás junto con su cabeza para que su mirada se clavase en la mía. Sonreí, sin dejar de mirarle un instante, emocionado por poder repetir lo que acababa de decir. -Te amo.-esa era la única razón por la que inclinaba su rostro para mirarlo. Y no necesitaba ni una más, ni una menos. Fui a su rostro para lamerlo, besarlo y pellizcarlo de una forma muy excitante, notando su pene erecto justo sobre mi abdomen, impulsándome a seguir un poco más.

-Tu idea me gusta más.-y dicho ésto me levanté, le cogí de las piernas esperando que él hiciese apoyo en mí y me armé de fuerzas para llevarle hasta la cama. Sé que mi novio es mucho mayor, pero tampoco me las desenvolvía mal haciendo ese tipo de cosas. Una vez le apoyé sobre la cama, le tumbé en ella y comencé, inclinado, a besar y lamer su cuello, presionar mi pene erecto aún con las ropas sobre el suyo y, prácticamente, violarle sin necesidad de tocar lo más mínimo. O sería una violación si no fuera porque era algo correspondido.

-Mírame, diciendo que soy un pervertido y que no merezco vivir y no sé qué más y ahora estoy apunto de follarte.-susurré en voz baja en su cuello, mordiéndolo aquí y allá.-Siempre tienes la forma de hacerme sentir bien.-dije, siendo totalmente cierto.

Me quité la camisa, después los pantalones, ayudándole a él a quitarse la misma ropa. Le cogí de las piernas y, levantándolas, incliné mi cuerpo de tal forma que mi pene quedó presionando la entrada de su culo sobre los ropajes de forma muy simétrica, podría decirse. Lamí su oreja y dije:

-No quiero follar con condón.-reí un poco, presionando más mi pene contra su culo a pesar de hacerme un poco de daño pues la ropa apenas me permitía mucha flexibilidad en aquella parte. Me mordí un poco el labio, excitado y algo dolido; malditos bóxers...

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Re: Vida de Pareja (Marcos - Blasco)[+18]

Mensaje por Marcos Rusconi el 2012-05-09, 10:16 pm

¿Por qué le había agarrado ese ataque? No lo sabía. Quizás pensaba que estaba moralmente mal que me ande hablando de follar. En realidad no lo está en lo más mínimo. Dios, somos pareja y hacer el amor es una de las cosas que las parejas más hacen, ¿O no? Quizás no está acostumbrado a desear tanto a alguien, no por adularme sino por los sentimientos que tenía que al ser los mismos que los míos podía comprender a la perfección. Cualquiera hubiera sido la razón de su reacción, le haría saber que no tenía nada por qué disculparse o sentirse avergonzado. Mucho menos conmigo.

Sabía que tardaría en hacerlo pero tarde o temprano terminaría destapando su cara, de eso estaba seguro. Así como también estaba muy seguro de todo lo que le decía y por eso le hablaba con convicción. Y algo me decía que esa última confesión habría de ablandarlo. Dicho y hecho: poco a poco fue descubriéndose la cara hasta mostrarme de nuevo esos ojos hermosos llenos de lágrimas, las cuales procedí a secar rápidamente. No hacían falta muchas más palabras luego de que hubiere comenzado a besarlo, aunque me hizo que le mirase cuando estaba besando su pecho. Obedientemente dejé que me cogiera del rostro y clavé mi mirada en la suya. Sentí entonces en su tono de voz, en sus palabras, en su manera de decirlas, y en su mirada, la emoción que le causaba el decir la frase que me había dicho. –Te amo. Te amo- fue todo lo que llegué a decir antes de tenerlo de nuevo en mi boca comiéndome a besos, lamiéndome y pellizcándome.

Me excitaba tanto… mi pene erecto ya hacía algo de presión contra la ropa queriendo salir y allí estaba el abdomen de Blas muy seguramente sintiéndolo. Escuché lo que dijo y lo vi cogerme de las piernas. Lo miré por un momento. ¿Me iba a levantar? Es que era más alto que él y me pregunté si podría, aunque se lo veía bastante confiado… no lo sé no estaba acostumbrado a eso. Hasta hubiera pensado que iba a ser al revés. Pero confiaba en mi amado, por lo cual me apoyé en él rodeando su cuello con mis manos y dejando que me levantase hasta llevarme a la cama. Me tumbó allí comenzó a besarme y lamerme el cuello. –Mmm Sí…- se escapó de mi boca en un tono bajo que irradiaba lujuria. Gemí entonces auditivamente cuando sentí su erecto pene sobre el mío, e hice un ligero movimiento de cadera para frotarlos juntos.

Mis manos bajaron por su espalda intentando llegar a su trasero y cuando así fue lo apreté ligeramente con ambas manos creando más presión en nuestras entrepiernas. Escuché sus murmuros que se mezclaban con mis jadeos pero aún así había podido entender lo que había dicho. Sus mordidas me calentaban incluso más y me hacían gemir más fuerte –Quiero que estés bien siempre, mi amor. Para eso estoy- lo tomé del rostro y lo besé profundamente. Le ayudé quitarse la camisa, lamiendo sus pezones mientras le desabrochaba su pantalón. Él me ayudó también con mi ropa que desesperadamente me sacaba y tiraba hacia algún lugar de la habitación.

Lo vi levantar mis piernas, luego, y lancé otro gran gemido cuando su pene quedó presionando la entrada en mi culo. Había quedado de tal forma que… Dios, me volvía loco, quería arrancarle esos bóxers en ese mismo instante y que me follara duro. Me lamió la oreja luego y yo lo abracé. –Entonces no usemos condón- le respondí algo agitado, devolviéndole la sonrisa. Más allá de la excitación del momento, sabría que estaría todo bien. Yo estoy bien sano eso lo sé, y estaba seguro de que mi marido también lo estaba, por lo cual no había nada que temer. Sólo… sólo disfrutar.

-Ven aquí- bajé las piernas y lo puse sobre mí, para luego girarnos y quedar encima de él. Inmediatamente mis manos se dirigieron a sus bóxers y los sacaron dejando su hombría al aire. Lo mismo hice con los míos y de esa manera ambos quedamos desnudos completamente. Me froté encima de él, gimiendo continuamente. Lo besé profundamente para terminar mordiendo su labio inferior, y luego mordí y lamí su cuello. -¿Quieres follarme? ¿Eh? ¿Quieres llenarme de leche?- le susurré mientras tomaba su pene y comenzaba a masturbarlo. Lamí su oreja y lo miré entonces a los ojos como esperando una aprobación, aunque realmente no la necesitaba. Besé su pecho y bajé por su estómago hasta tener su pene delante de mí. Saqué la lengua para lamer el largo y me detuve en el tope, haciendo círculos con la lengua en la punta. Su sabor me embriagaba y sólo quería más, por lo cual tomé más; mirándolo a los ojos, metí su pene en mi boca y comencé a tragarlo poco a poco. Quería ver el placer en su cara cuando me lo comía así, por lo cual por momentos miraba hacia arriba.

Procuré que llegara hasta el fondo de mi garganta y luego lo solté un poco, volviéndolo a tragar después creando un ritmo lento pero excitante. Mis manos acariciaron sus piernas, sus muslos, su estómago. Dirigí una mano a sus testículos y también los acaricié, quería darle a mi amado todo el placer que fuera posible darle. Y así continué por un rato aunque luego paré lentamente. Si bien me moría porque se corriera en mi boca, tampoco era cuestión de hacer que el acto durase tan poco. Le di una última lamida a su miembro antes de subir a los besos por todo su cuerpo y volver a comerle la boca. –Soy tuyo, Blas… hazme lo que quieras… Soy todo tuyo...- susurré, abrazándolo, besando y mordiendo su cuello, su hombro y volviendo a frotar mi pene contra el suyo.

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Re: Vida de Pareja (Marcos - Blasco)[+18]

Mensaje por Blasco Wonderhug el 2012-05-13, 5:12 pm

-Tú me haces sentir bien.-respondí, lamiéndole ligeramente la oreja. Sin él seguramente yo no estaría en su casa, una vez terminase la rehabilitación habría ido a mi mansión en Holanda... Y volvería a repetir la historia de mi amargura, destinado a vivir una vida hueca, sin sentido. Marcos me hacía sentir distinto; no sabía cómo decírselo. Diciendo "te amo", "te quiero", "te deseo"... ¿Qué era lo que cambiaba en esas palabras tan expresivas? El verbo. Tenía miles de verbos con los que decirle lo que sentía.

Y así era; y sería.

Entonces me dijo "Ven aquí", sin yo comprender a qué se refería porque ya estaba 'ahí', en cierta forma; prácticamente me agarró y me tumbó bajo él, desnudándome. En otras circunstancias, queridos espectadores, habría sentido vergüenza por ello. En ésta no era así, pues después de todo se trataba del hombre de mi vida: Marcos Ignacio Rusconi que, por cierto, a todo ésto le queda muy bien su nombre. Muy hispano, muy latino. Me encantaba todo en él, desde el tono de su voz hasta su nombre y las personas que le rodeaban.

-Amo el hálito de tu alma...-refiriéndome a su aliento. Sí, tal vez era de las cosas que más amaba de él. El aliento de mi hombre no olía mal; pero no me gustaba por eso, si no por la calidez de éste. Cuando se clavaba en mí me excitaba, me volvía practicamente loco. Casi podía vislumbrar letras y palabras con los ojos cerrados y oídos tapados tan sólo sintiendo las corrientes de aire en mi rostro. Por eso mismo me propuse follarle a ciegas, sin mirar, sintiéndole con el corazón y en la piel en vez de hacerlo con la vista.

Pero cuando me dijo de darle "leche" abrí los ojos mirándole desorientado por el éxtasis de sus caricias y vaivenes de nuestros cuerpos, también mostrando cierta incertidumbre. ¿A qué se refería? ¿A mi semen? Era muy posible que así fuere. No comprendía muy bien esas jergas, pero supuse que así era porque cuando follamos la primera vez recuerdo que me dijo "Te voy a llenar de leche" poco antes de terminar encima mía; instantes después me ocurrió aquello por lo que mi amado se estuvo lamentando bastante, de mi pequeño ataque.

Eso era el pasado. Está bien recordarlo para cosas como interpretar jergas sexuales típicas de parejas como lo era la nuestra(todo dependiendo de la procedencia y personalidad de los integrantes de la pareja formal o eventual), mas en cierta medida no hay que indagar demasiado en él a no ser que sea estrictamente necesario.

Una vez comenzó a comérmela me sentí extasiado, tal y como la primera vez. Su lengua me seguía siendo algo desconocida, a pesar de no ser la primera vez que hacía aquellas cosas... ¿Sería por el tacto de ésta o la forma en que lo hacía? No estaba seguro, el caso es que mi expresión de éxtasis estuvo constantes en mi rostro, al igual que los jadeos ascendentes sin llegar a gemidos entrantes al orgasmo; los cuales podrían haber desgarrado el poco silencio que quedaba en la habitación. Sí, de hecho la única diferencia que había de la primera vez a la última en cómo se estaba desarrollando los acontecimientos era que la primera vez mi eyaculación peligraba en cada lamida que hacía, por suerte gracias a las "sesiones" de sexo que había tenido con Marcos en las últimas semanas después de aquella cita tan romántica que tuvimos, logré aprender más del sexo y, en cierta medida, acostumbrarme a él.

¿Qué tenía de especial aquella vez, os preguntáis? Todo, cada instante con Marcos era especial. Tal vez la pregunta no haya sido la más indicada... Si no; ¿qué había de distinto aquella vez? Que íbamos a hacerlo sin condón. En cierta medida estaba extasiado y contento, por otra temoroso pues el cambio nunca me gustó, por mínimo que fuese.

Entonces paró, me besó, me miró de aquella forma y le miré. No tenía aire en los pulmones, el corazón me iba a estallar y mi pene se contraía una y otra vez contra el suyo en un acto piadoso. Acerqué mis labios a su oreja, acariciándole el rostro para después tumbarle bajo mí una vez más.

"In the blink of an eye
I was falling from the sky...
In the blur, you took my breath away[...]"

Con aquellas palabras recorriendo el espacio entre él y yo en un canto umbrío, recorriendo con mis manos su tétrico cuerpo bajo caricias macabras. Quemándome del calor que su cuerpo estaba produciendo en mí y viceversa; quemándome sin llegar a doler. Y si dolía, yo no era quién para no desear tal cosa viniendo de él.

Y así pues, mi cuerpo entero se movió de pronto, girándole sobre sí para que me diese la espalda, mirando sus postreras y su cuerpo, sus ojos, todo su ser. Besé su rostro, besé sus labios poco antes de susurrar en sus oreja al son de mis dedos descendiendo hasta su trasero. Allí, comenzaron a acariciar su trasero e introducirle los dedos muy lentamente dentro.

"[...]And my heart starst beating
And my lungs start breathing
And the voice in my head starts creaming
I'm alive[...]"


Spoiler:
Traducción:
"In the blink of an eye
I was falling from the sky...
In the blur, you took my breath away[...]"

"En un abrir y cerrar de ojos
Estaba cayendo al vacío
En mi confusión, me quitaste la respiración
]"[...]And my heart starst beating
And my lungs start breathing
And the voice in my head starts creaming
I'm alive[...]"

Y mi corazón empieza a latir
Y mis pulmones empiezan a respirar
Y una voz en mi cabeza empieza a gritar:
¡ESTOY VIVO!

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Re: Vida de Pareja (Marcos - Blasco)[+18]

Mensaje por Marcos Rusconi el 2012-05-14, 10:54 am

Allí estaba, sobre el amor de mi vida. Sobre el niño que se había hecho hombre ante mis ojos. Sobre el hombre que había cautivado mi corazón desde el primer momento en que lo vi en esa fiesta de invierno apoyado contra un árbol. Desde la primer charla casual que tuvimos. Desde la primera sesión en mi consultorio, la que entre confesiones se había vuelto quizás una primera cita, por llamarle de alguna manera.

El hálito de mi alma… mi aliento. Mi aliento era algo que le pertenecía. Desde las palabras que le digo hasta cada vez que respiro, mis suspiros, mis jadeos, mis gemidos… todo de él y por él. Y aunque suene algo bobo de mi parte, me encantaba que me dijera que amaba mi aliento. ¿Por qué? Porque con el aliento se pueden expresar infinidad de cosas: Frustración, rabia, ira, tristeza, alegría, deseo, pasión, amor… siendo éstas últimas cuatro las que predominaban en mí en este momento. Fue así entonces que jadeé un poco más en su cuello y en todo su cuerpo mientras lo llenaba de besos y lamidas.

Me di cuenta que se descolocó un segundo cuando le dije mi frase “Llenarme de leche”, totalmente hipnotizado por la excitación del momento. Pero sabía que mi Blas era inteligente y sabría a qué me estaba refiriendo. Y por supuesto que lo supo, sino quizás ya me hubiera parado y preguntado de qué estaba hablando. Al fin y al cabo quizás haya dicho esa frase más de una vez en todas las veces que hicimos el amor, acostumbrado a mis modismos, y seguramente Blasco ya sabía que me refería a su semen. Por eso no reparé en esperar respuesta y bajé hacia su miembro.

Lo comí entero como ya he descripto anteriormente, mirando hacia arriba por momentos para ver la expresión de mi amor mientras lo hacía. Y así fue, el éxtasis en su carita era constante, y eso me encantaba. Amaba el saber que la estaba pasando tan bien, que lo estaba disfrutando tanto como yo. Eso era lo primordial, además de expresar nuestro amor, claro. Cuando paré, subí y lo besé. Estábamos ambos casi sin aire pero eso no impidió que lo mirase a esos ojos azules que me cautivaban, transmitiéndole en mi mirada todo mi amor por él.

Porque lo amaba. Lo amaba con todo mi ser y todo mi cuerpo. Amaba cada centímetro de su cuerpo, y cada parte de su ser, cada expresión, cada acto, cada gesto. Amaba a ese hombre en su totalidad, y mi amor no se expresaba sólo en palabras, sino también en gestos, actos y como en este momento, en miradas. Cerré los ojos cuando me acarició el rostro y luego me dejé tumbar bajo él sin oposición alguna. Y luego… Dios mío, luego me sentí en el paraíso. Y no, todavía no me había penetrado…

Comenzó a entonar otra hermosa melodía con su dulce voz, mientras sus manos acariciaban todo mi cuerpo, cada centímetro de mi piel. Y lo que no alcanzaba con sus manos me lo acariciaba con la fricción de su propio cuerpo sobre el mío. El calor aumentaba, era como un fuego que creábamos entre los dos que sólo se hacía más y más ardiente a medida que pasaba el tiempo y aumentaba la intensidad. No me quedé atrás y lo rodeé con mis brazos, acariciando sus cabellos y su espalda, besando su rostro y su cuello levemente para no interrumpir esa dulce melodía que unos pocos versos contaba resumidamente la manera en que él y yo nos habíamos conocido. El principio de nuestra historia.

Entonces, me giró haciéndome quedar de espaldas hacia él. Apoyé mi cabeza en la almohada y me dejé besar, me dejé tocar, me dejé hacer. Como le había dicho antes, soy suyo y él podría hacerme lo que quisiera, que estaba seguro lo disfrutaría. Porque amaba todo lo que viniera de él.

El canto acompañaba el movimiento de sus dedos que bajaban hasta mi trasero y se detenían en mi entrada, acariciándola y lentamente introduciéndose dentro de mí. Solté un muy leve gemido, porque no quería interrumpir el canto de mi amado que tanto me gustaba. Esto era diferente. Nunca había hecho algo así, nunca nadie me había cantado una canción, ni mucho menos mientras lo estábamos haciendo. Con Blasco todo era diferente y eso era lo que más amaba. Sus dedos exploraban cada vez más profundamente haciéndome gemir más y más, a la vez que yo intentaba ahogar los gemidos para escuchar a mi novio.

Por pequeños momentos, sus dedos alcanzaban a rozar mi próstata y me estimulaba muchísimo. No sabía si era consciente de eso o no, quizás sí lo era porque los jadeos que largaba eran más fuertes y mi respiración se agitaba. Así mismo, quise devolver el gesto que estaba teniendo para conmigo, porque conocía la canción que me estaba cantando y quería que nuestras voces así como nuestros cuerpos lo serían en unos instantes, también sean una.

“[…]You’re like a laserlight
Burning Down, Burning Down on me
You’re like a laserlight
Burning Down, Burning Down on me”

Giré mi cabeza y un poco la parte superior de mi cuerpo para poder mirarle a los ojos. Besé su rostro, sus mejillas, su barbilla, sus labios, y me detuve sólo para volver a mirarlo de lleno a sus pupilas, clavándole mi mirada de amor y acariciando lo que pude de su cuerpo, para continuar…

“[...]You make me feel good, you make me feel safe,
You make me feel like I can live another day[…]”

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Re: Vida de Pareja (Marcos - Blasco)[+18]

Mensaje por Blasco Wonderhug el 2012-06-27, 6:55 pm

Supongo, y tan sólo supongo, que aquello era mágico. O lo sería si creyese en la magia... ¿Lo hacía? No tenía ni idea. Todo era confuso. De hecho, no estaba muy seguro de lo que estaba haciendo, y el simple hecho de procurar recordarlo o intentarlo al menos me ocasionaba la negrura. Una especie de pitido chirriante que ascendía en mi cabeza... ¿Sería fruto del golpe que me di? No. No estaba seguro, pero era una especie de instinto primario... Como si mi cuerpo no me obedeciese del todo.

Y me asustaba. Y me gustaba. No sabía cómo haberlo descrito, ni lo sé ni lo sabré.

Le besé, le lamí los labios, le acaricié la polla, le masturbé haciendo que el talle de su miembro vibrase a la par que el escroto se contraía ligeramente para hacer paso a mis caricias en sus cojones. Mientras los dedos de mi mano "exploradora" indagaban un poco más en el interior de mi hombre, mientras le acariciaba la próstata y el punto g... Mientras todo eso pasaba, yo le miraba, y gemía. Y jadeaba, sin saber bien cómo sentirme.

Su voz llegó hasta mis oídos, haciéndome volver momentáneamente a la realidad. Una realidad difusa y asfixiante por el calor que nuestros cuerpos desprendían en lo que era una de las exhibiciones de acto sexual más pasionales que tuvimos en... Bueno, cada una es pasional a su manera, pero ésta en concreto tenía un pequeño toque que la diferenciaba sobre el resto. No sabía si era por el olor a Marcos en todas partes... No, más bien hedor. Su hedor me asfixiaba la garganta y me ardía los ojos como una especie de droga. No sabía si era su hedor... O la canción que cantábamos a la vez.

Pero algo me hizo vibrar. Y es que, de pronto, no estaba seguro de lo que estaba haciendo... De pronto una idea comenzó a formarse en mi cabeza. Una idea que brilló sobre las demás; una especie de luciérnaga en el centro de un tocón en plena noche:

Si hacíamos el amor, ¿silenciaría su voz?

Me quedé así, mirándole sin comprender. Sin saber demasiado. Ya no le acariciaba, ya no me movía a un compás inútil. Ya no le introducía los dedos en su interior(es más, los retiré). Tan sólo me quedé mirándole.

Algunas personas podrían haber pensado que era un retrasado mental por lo que acababa de hacer. O que me ocurría algo. Me puse serio en un momento... Y alargué una mano para acariciar su mejilla. Le miré sin decir nada. Tan sólo le miré.

Mirándole.

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Re: Vida de Pareja (Marcos - Blasco)[+18]

Mensaje por Marcos Rusconi el 2012-06-30, 1:22 pm

Ese día era el más hermoso de mi vida. No por nada en particular, sino por el simple hecho de que mi Blasco estuviera fuera de ese centro al fin, de que estuviera viviendo conmigo y por la idea que comenzaríamos una vida juntos. Estaba feliz por él, por mí, por los dos. Era excelente, espectacular.

Mis gemidos no se hicieron esperar a la vez que recibía cada vez más y más estímulos por parte de él, besándome, lamiéndome y acariciándome. Dejé escapar uno más fuerte cuando tomó mi polla y comenzó a masturbarme, levantando un poco las caderas para hacerle más fácil el proceso. A la vez, sus dedos se metían más profundo dentro de mí y estimulaban mi próstata y ese punto que me volvía loco. Nuestros jadeos y gemidos se unieron y llenaron la habitación por un momento.

Pero algo sucedió. No supe bien qué. Repentinamente, Blas se detuvo. Dejó de cantar, dejó de tocarme, retiró sus dedos, quedó en silencio. Tildado. Me callé ni bien noté que él dejaba de cantar y alcé mi cabeza para verlo mirándome. Su rostro no reflejaba expresión alguna. No era capaz de saber en qué pensaba, qué necesitaba, qué quería, qué lo agobiaba. ¿No quería hacerlo, quizás? Pero si hacía un momento me provocó y parecía desesperado –no es que yo me quedara atrás-.

Se puso serio y estiró su mano para acariciar mi mejilla. Me miró, pude sentir su mirada clavándose en mí y adentrándose en mi ser. Sonará loco, pero casi podía sentir como si quisiera meterse dentro de mi mente. Sus ojos azules brillaban con la luz del día que entraba por la ventana y en ese momento creí ver delante de mí a un ángel. -¿B-Blas?...- dije algo atontado, sin comprender por qué se había detenido.

Otros quizás se hubieran molestado, pero yo estaba lejos de eso. Yo estaba intrigado, y a la vez tenía miedo. Sí, porque no sabía qué estaba pensando, qué le pasaba, qué sentía. Me giré y extendí los brazos, tomándolo y atrayéndolo a mí lentamente –Ven…- lo abracé e hice que se acostara sobre mí. –Acaso… ¿Acaso no te gustó que me pusiera a cantar contigo? Sólo me dejé llevar…- dije a la vez que reía por lo bajo y me sonrojaba de la vergüenza. –Lo siento…- susurré. Volví a mirarlo a esos ojos que tanto me apasionaban, que tanto me atrapaban. A esos ojos que podría pasar mirando el día entero y perder la noción del tiempo y el espacio. Le acaricié y lo besé, le di besos en sus mejillas y algunos en su cuello para luego volver a subir a su boca. –Te amo. Mucho.- le susurré en los labios. Me separé un poco para darle su espacio aunque seguí abrazándolo.

-Dime, ¿Qué sucede mi vida? ¿Por qué te detuviste? Si no quieres hacerlo sólo tienes que decírmelo y no me enojaré- le sonreí a la vez que acariciaba su mejilla –Y si hay otra razón, u otra cosa, sabes que puedes decirme lo que quieras… no hace falta que te lo recuerde, ¿Verdad?- suspiré y lo abracé un poco más fuerte. Dios, cómo amaba a ese hombre. Mis palabras habían sido claras y suficientes, por lo cual lo miré con mi rostro relajado y disfruté de la temperatura de ambos cuerpos desnudos uno junto al otro, mientras esperaba una respuesta de su parte.

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Re: Vida de Pareja (Marcos - Blasco)[+18]

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