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Sorpresas || Eun

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Sorpresas || Eun

Mensaje por Nöan L. Rossenmüller el 2012-03-26, 4:53 pm

No era como aquellas veces en que cierras tus ojos y sientes como la heroína actúa por tu torrente sanguíneo, tal vez y la sensación de que vuelas, de que todo se desmorona de una manera tan excitante que te hace creer que es lo mejor, de lo mejor… tal vez todas esas sensaciones, eran producto de las constantes muertes de las neuronas de la que aquella sustancia era culpable. No era tan difícil conseguir una de esas pastillas de colores, ni mucho menos unas jeringas que sirvan como vía para una dosis de intravenosa. El lugar no era lo que pintaba, con unas diez latas ya conseguías un proveedor de entre los enfermeros, y en especial si sabías encontrar su debilidad, su talón de Aquiles… en caso del viejo Jonas, él se había estado tirando a las internas de las salas de castigo, por supuesto, a aquellas que no estaban en sus cabales y una que otra ninfómana, que en su desesperación, incluso se tiraría a un vejestorio de casi sesenta años, como lo era Jonas. ¿Cómo lo descubrí? Pues mejor preguntadme de cómo he usada aquella información.

-Entonces con esto, ¿ya está todo saldado mocoso? – Dijo, con la mano temblorosa y deshuesada, el viejo Jonas. Su voz estaba ronca y sus pantalones estaban tan desalineados como siempre, él ni siquiera se molestaba en ocultad su porquería por debajo de su cremallera. Asqueroso.

Aquel tic que poseía, o costumbre o simplemente llamadle intimidación natural, o como sea, aquella manía, era precisamente la que ponía tensos a todos y la consecuencia de siempre haberme metido en broncas, después de todo, mirar tan profunda e intensamente a alguien no era de lo que llamábamos, muy agradable. Una sonrisa ladina y tambaleante, alertó lo que Jonas, sabía muy bien. Su comentario me había cabreado. Di un paso adelante, y la goma del zapato zumbó por el pasillo. -¿Qué coño acabas de decir? Viejo asqueroso – Pregunté y mi mano se deslizó hasta el doblillo de su camisa de mezclilla y apestosa. El viejo tartamudeo y más aún cuando sus pies dejaron de tocar el suelo y su cuerpo se presiono contra el concreto. Yo no era demasiado alto, ni aparentemente muy fuerte, pero eso era, pura apariencia. –Hijo de puta, sigue tocándome los cojones y te prometo, por la perra de tu madre, que te violo ¿oíste? Y no, no de una manera gratificante… te violo, y te corto las joyas ¿entendiste? –Amenacé con la voz aburrida, pero con la profundidad que helaría el cuerpo de cualquiera. Esperaba su respuesta, aquella que me confirmaría que lo tenía en la palma de mi mano, para lo que quisiese, pero fue entonces que el sonido de los gritos de los enfermeros, comenzaron a hacerse fuertes. Solté al saco de piel y huesos, tirándolo al suelo para ponerme en marcha y correr. La persecución era algo cotidiano, claro, era encuéntrenme y mándenme al salón de castigos, o encuéntrenme y os juro que amanecen desnudos en pleno pasillo. La carrera me llevó hasta el ala habitacional de las mujeres y entré en la primera puerta que estaba abierta, sin siquiera tocar. Era de tarde y probablemente no estarían en sus habitaciones. ¿Quién sería tan estúpido para quedarse una tarde libre, encerrada en su habitación?. Sólo aquella chica que estaba tendida en su cama.

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Re: Sorpresas || Eun

Mensaje por Lin Eun Xiao el 2012-03-26, 5:31 pm

No entendía el por qué de Quinn por evadirme, ya habían pasado unos días desde mi conversación con Tob-Tob, desde su mentira, desde que ni siquiera pudo decirme algo tan crucial como el hecho de que estuvo en mi habitación, NUESTRA habitación, encima de mi mejor amiga... No los comprendía, y era tan doloroso la mentira de ambos, que no hallaba consuelo en nada. Me había concentrado en otras actividades, en comer, dormir, y siempre, siempre recitar aquel ejercicio de auto control: "Mi nombre es Lin Eun Xiao, soy de Corea del Sur, tengo diecinueve años, sufro el trastorno histrionico de personalidad, me gusta el chocolate, mi familia son River, Quinn... " Y siempre, me detenía en la imagen de aquella noche y en la imagen de mi querida amiga rehuyendo su mirada de mí. Con el paso de los días, ya me había acostumbrado a llegar a la habitación y encontrarla dormida, duchándose, a punto de salir, apurada, u ocupada.

No sabía qué hora era, sólo sabía que cuando había entrado en mí, el espejo que colgaba en la pared, estaba roto, las almohadas y las sábanas de mi cama estaban inservibles, y la ropa de mi armario, estaba regada. Las plumas de las almohadas regaban el suelo irregularmente y las hojas de algunos libros habían sido hecho añicos. En mi mano, estaba un pico de vidrio empapado en sangre. Una punzada en mi brazo y el ardor naciente, me hicieron dirigir mi mirada hacia mi brazo, mismo que estaba bañado en sangre y haciendo un charco pequeño. Agarré un trozo de tela y me presioné el brazo mientras corría hacia el baño y lavaba la herida. Al parecer, el corte no había sido profundo y no había perdido casi nada de sangre, eso era bueno, pero algo me decía que esta, sí dejaría una marca considerable en mi brazo. Me las arreglé para coger otro pedazo de tela y vendar mi brazo con esta. La habitación estaba hecha un desastre, y los únicos libros que se salvaron, estaban arrugados y abiertos.

- Por Dios... - Jadeé y entonces mis manos comenzaron a jalar mi cabello y las lágrimas corrieron raudas, mis gritos se ahogaba en el desgarre de la venda de mi brazo, misma que cayó al suelo empapada del líquido vital. ¡Ahhh! Chillé y me tumbé en la cama mordiendo mi brazo, ahogando los gritos. Mi brazo quedó marcado y con suerte, el pedazo no había salido. Sólo pequeñas hendiduras en mi piel y salpicados de sangre fue todo. Nada grave. Mis manos, mi cuerpo, todo temblaba, mi mente estaba hecho un remolino de pensamientos turbios, y entonces fue cuando la puerta de mi habitación se abrió y una figura encogida se dejó caer en la entrada de la puerta. Mis ojos se estrellaron en su figura, escrutando la desalineada imagen. Mis manos pararon de temblar y mi cuerpo se quedó estático. - ¿Quién eres? - Mi voz sonó algo tímida, pero dulce, algo que era extraño viendo que estaba machada de sangre y con una herida en el brazo y una mordida que no se veia nada bien en el otro.

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Re: Sorpresas || Eun

Mensaje por Nöan L. Rossenmüller el 2012-03-26, 6:28 pm

Me detuve a mirar la habitación. ¿Acaso el Katrina se vio cobrando sólo la habitación Nº 5?. Parecía que sí, porque todo estaba hecho un lío, las sábanas parecían haber sido rasgadas en una ataque de ira, y por Dios, ni se digan de las pobres almohadas que al parecer, habían estado rellenas de plumas, con lo caro que estaba la economía y las frías y duras almohadas de la sala de castigo, derrochar todo lujo, era algo que haría solo una niña rica. Inmediatamente, un bulto diminuto se asomó de entre la cama, mirándome con unos enigmáticos y curiosos ojos, hubiese sido todo tan bello y cursy a no ser por la sangre que se escurría por su brazo enclenque, y las manchas que habían pintado su cara como si de pintura se tratara.

– Habitación equivocada – Anuncié poniéndome de pie, con mi mano en el pomo de la puerta apunto de darle la vuelta, deteniéndome en el instante en que me pregunto “quién era”. ¡Pregunta tonta!. Me giré para verla, allí, tendida, con sus ojos hinchados y a penas presentable, parecía un animal herido que había enloquecido –cosa que se veía muy a menudo aquí – Me preguntaba como era que ningún enfermero había venido a verla después del escándalo que hizo rompiendo todo a su paso, pero lo más sorprendente era que su rostro era tan angelical y dulce que me podría hacer diabético. Ella era la personificación de lo que más odiaba. - ¿Acaso la pérdida de sangre te fundió las pocas neuronas cuerdas que tenías? -Espeté, con el vulgar acento londinense, ya saben, el homónimo del buen slam de Brooklyn.

Chasqueé la lengua y entonces pateé los libros que estaban en el suelo, mandándolos lejos donde no estorbasen, me dirigí hacia la cama en donde ella yacía, sólo para encontrarme con una escena de cuentos. Plumas, plumas blancas y rojas, encima de la sábana que con suerte y había sobrevivo al arranque o crisis, o como se llame, de la asiática. Su diminuto cuerpo –ya lo había dicho antes –estaba escurrido en el nido huracanado y de cuentos. Mordí mi labio inferior conteniendo las ganas de estrangular su delicado y fino cuello, cual cisne emplumado listo para ser cazado. –Soy… como sea, me llamo Nöan, Nö-an ¿de acuerdo? –Estiré mi brazo para coger su brazo, deteniéndome en el momento en que quise hacerlo. -Estas hecha una mierda, ¿estás segura que no deberías estar en la habitación acolchonada donde los locos mas locos están?

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Re: Sorpresas || Eun

Mensaje por Lin Eun Xiao el 2012-03-26, 6:39 pm

Su voz, sorprendentemente, era hermosa. Oh, vamos, para mí, apreciar las voces de otros, era como un hobbie, y es que las más melodiosas, eran las que más amaba. Y aunque aquel muchacho - gigante no parecía muy amigable, su voz, definitivamente, hacía que me estremeciera. Me preguntaba, si le pedía que cantase... ¿lo haría para mí?. Esperaba que sí. El chico me miró detenidamente, pero no podía leer su expresión ¿repulsión? ¿miedo ? ¿curiosidad? No lo entendía, no podía entender qué sentimientos o con qué propósito me estudiaba, lo cierto era que, su mirada, era tan intensa que me hacía tener más curiosidad de saber quién era.

- Pues, entonces, ¿la droga te fundió las tuyas? -Oh, era sorprendente como de una boquita tan pequeña y tierna como la superficie de las cerezas, podía dejar salir tales sarcasmos inocentes e infantiles, pero muy, muy ácidos. - No es como si nadie tuviese neuronas menos aquí, señor. -Susurré, con una sonrisa dulce y cándida, casi podía ronronear de no ser porque mi garganta estaba seca y el dolor ignorado, reclamaba por algo de atención médica. Mi ceño se frunció cuando pateó los libros, cosa que me pareció insultante, ¿qué pasaría si yo pateaba sus partes nobles? Juraría que él no se iría así de rosas no más. Cuando se fue acercando, su figura se hizo más grande, y sus ojos me miraban y me miraban como queriendo despellejarme con ellos. En vez de sentir miedo... sentí curiosidad, en especial cuando su mano se iba dirigiendo hacia mi frágil y deplorable cuerpo. En ningun momento aparté la mirada, al contrario, seguí mirandolo hasta que se detuvo. - ¿Una mierda? es lo más alagador que he escuchado -Bromeé y entonces me deslicé por la cama para hacerle espacio en el borde de la misma -Nöan es un nombre peculiar ¿de donde es? Mi nombre es Lin EunXiao, y significa la flor que no vuelve a florecer. - Dije, con la voz achuchada, mirándolo detenidamente - Si no estoy alli, es porque no debo estar tan loca como parezco, al igual que tú -Sonreí, y mi mano quiso deslizarse para tocar su rostro consiguiéndolo.

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Re: Sorpresas || Eun

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