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Hangover (Privado)

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Hangover (Privado)

Mensaje por Toby R. Ward el 2012-03-19, 8:36 pm

Uno de sus zapatos de gángster se encontraba a un lado de la puerta. El otro par se encontraba al otro lado de la habitación. Los calcetines ni idea. Su chaleco se encontraba arriba del velador, su camisa en la esquina de la habitación, y sus pantalones debajo de la cama. Toby por su parte, tenía la corbata en la cabeza, el cabello con la misma forma plana del suelo, unas ojeras de un tamaño impresionante y estaba durmiendo en bóxers a un lado de una extraña cama femenina. Correción, de dos camas femeninas; Toby estaba tirado en el medio de ellas. Había dos aromas que creía recordar allí, pero no estaba seguro de a quiénes pertenecía. Su nariz le indicó que su pecho estaba cubierto con whisky.

Abrió sus ojos lentamente, sufriendo terriblemente por culpa de la luz que entraba por la ventana. Trató de levantarse con sus manos, pero sintió como si su cráneo se rompiera en dos. Dios mío, éso sí que era una resaca... o hachazo, como quisieran llamarle. Toby estaba destruido. Le tomó varios segundos armarse de valor para siquiera intentar sentarse.

"Aaaaagh..." Se quejó, llevándose las manos a los ojos. Se los resfregó, consiguiendo acostumbrarse un poco a la luz. Los entreabrió, era lo mejor que podía hacer. Pestañeó varias veces, mientras trataba de enfocar. Ahí notó que algo no encajaba. Se observó a si mismo, y los ojos se le abrieron como por arte de magia. ¿Cómo...? ¿Cuándo...? ¿Porqué...?

"¡AAAAAAH!" Soltó un grito al hacerse consciente de que estaba parcialmente desnudo. Tocó la corbata en su cabeza, soltó otro grito. Observó desesperado los alrededores, descubriendo que sus prendas estaban haciendo de adorno casual. Frunció el ceño, y observó arriba de la cama que tenía al lado. Una chica rubia estaba allí arriba. Una chica rubia que creía haber visto antes. Curiosamente, al parecer ella también se encontraba en una situación similar a él en cuanto a ropa. ¿Pero qué hacía una chica en su habitación...? Un momento. Esa no era su habitación. Y ella no era su compañera de desorden.

Se puso de pie de un salto, observando escandalizado. Él semidesnudo. La chica semidesnuda. Su ropa distribuida por el lugar, la corbata en la cabeza... ¿Una caja de preservativos en la mesita de noche? Oh, pero estaba cerrada. Eso no era bueno. Y de alguna manera, todo aquello hizo 'click' en su mente. Dios mío, ¡¿Qué había hecho?! ¡¿Porqué no podía recordar los detalles?!

Observó a la chica, escandalizado. Creía haber bailado con ella la noche anterior. Pero un momento. Observó la caja en la mesa de noche nuevamente. Allí estaba su condena. Ahí estaba la clara prueba del delito, que quizás confirmaba sus temidas sospechas.

No puede ser... Pensó alarmado, sintiendo que se le revolvía el estómago de los nervios.

"¿Voy a ser padre?" Se dijo a sí mismo, pensando instantáneamente en la paliza que le iban a dar cuando sus padres se enteraran. Dios mío, no podía ser. ¡¿Cómo podía arruinarse su vida de una manera tan rápida?! Y lo peor, ni si quiera recordaba el proceso. Había pasado bastante tiempo desde la última vez que lo había hecho, y ahora, en su regreso ¡¿Dejaba embarazada a una desconocida?! ¡Ni si quiera sabía su nombre!

Me van a matar, me van a matar, me van a matar Pensó sumido en la desesperación, llevándose las manos a su cabello. Y entonces le cayó otro peso encima. Uno mucho mayor que le aterraba de sobremanera. Jamás pensó que llegaría aquel día de una manera tan inesperada.

"Dios mío... ¿Me voy a tener que casar?" Se le heló la sangre, mientras miraba fijamente y con horror a la desconocida durmiente.

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Re: Hangover (Privado)

Mensaje por Quinn M. Sutherland el 2012-03-19, 9:31 pm

Un aroma desagradable llegó a su nariz mientras se removía en la cama. Estaba soñando que se encontraba en un concierto de su banda favorita y que saltaba repetidas veces mientras Cory le sonreía tiernamente a su lado. ¡Una pausa ahí! ¿Cory? Él había sido su primer novio muchos años atrás, y ahora de pronto había crecido tanto, y sus ojos se habían tornado azules, así como su cabello bien peinado. Arrugó la nariz deteniendo sus saltos para mirarlo mejor, y sin previo aviso, al extender el brazo con la finalidad de tocarle el rostro y reconocerlo, terminó cayendo al suelo con tremendo golpazo en el costado. -Aww...- Se quejó sin querer abrir los ojos. Así que por eso Cory estaba a su lado, todo era un maldito sueño. Elevó la rodilla para intentar levantarse pero una punzada horrible en la cabeza le hizo volver a acostarse en el suelo estrepitosamente.

-¿Pero qué carajos pasó...?- Preguntó para sí misma soltando un suspiro inmenso, antes de finalmente estirar un brazo y posar su mano sobre el borde de su cama, preguntándose si Eun estaría aun dormida. Se levantó como pudo y apoyó los dos brazos sobre el colchón, antes de sentir que alguien la miraba, y soltar un grito de espanto cuando sus ojos ubicaron la figura masculina que se encontraba entre su cama y la de su amiga coreana. Tras gritar se acomodó sentada entre el mueble de dormir y su propia cama, ¿o sería la cama de Eun? Sonaba más lógico. ¿Qué demonios había pasado? Su respiración se entrecortó y sintió las punzadas en la cabeza más seguidas. Elevó el rostro y notó que no estaba Sophie, y entonces recordó todo.

La fiesta de disfraces, el Vodka. Bajó la mirada y notó que se encontraba en bragas y con una blusa de tirantes. Pero claro, el gánster. Volvió a elevar su cuerpo y se hincó para mirar hacia él, con los labios separados nerviosamente. En la madrugada, tras la fiesta, Quinn había ido a su habitación para ducharse y cambiarse, porque con tanto alcohol encima todo había terminado siendo confuso. Justo cuando se cepillaba los dientes, con sus compañeras de habitación dormidas, recibió la curiosa visita de aquel muchacho.

Miró la pequeña caja de preservativos y una risita se escapó de sus labios, más que nada por la cara de muerto que tenía él. -¿No recuerdas?- Preguntó tratando de verse lo más traviesamente coqueta posible, pero sus cabellos estaban revueltos, aunque ya no al estilo de la fiesta. Sonrió de lado, sabiendo que seguramente ella tendría también algunas ojeras y un sonrojo por la resaca. Diablos, necesitaba algo de agua, la boca se sentía más cerca que el desierto del Sahara. Se mordió el labio inferior antes de subirse a la cama que ya había decidido era la de la muñequita y no la suya. Se acomodó sentada ahí, con las piernas en posición de loto, mirándolo con curiosidad.

¿A dónde habrían ido Sophie y la coreana? Seguramente estaban ya desayunando. Dirigió la mirada hacia el reloj de mickey mouse que yacía sobre su propia mesa de noche, donde se encontraban los preservativos y se mostró sorprendida, ya pasaba de medio día. Volvió la vista hacia él, sin duda alguna se habían divertido en la madrugada, pero por sus expresiones, él no recordaba nada, así que se divertiría más ella. A pesar de la incomodidad, el dolor de cabeza, los mareos y la sed, se iba a divertir.


Última edición por Quinn M. Sutherland el 2012-03-19, 10:28 pm, editado 1 vez

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Re: Hangover (Privado)

Mensaje por Toby R. Ward el 2012-03-19, 9:57 pm

Su mirada se posó en la chica, que cayó de una manera bastante poco femenina al suelo. Alzó una ceja. Estaba seguro de que la había visto de una manera mucho más atractiva y seductora que aquella. Definitivamente no era la mejor mañana. Pero él tenía problemas. Enormes problemas. Se agachó recogiendo su pantalón desde abajo de la cama, y se puso de pie rápidamente, cubriéndose con él. Ahora que lo pensaba, probablemente después de todo lo que habría ocurrido en la noche, no tenía caso cubrirse.

Se pasó una mano por el pecho, notando el aroma a whisky. Luego la miró a ella... e hizo una conexión. Dios mío, ¿Qué juegos extraños había hecho? ¿Porqué rayos no podía recordar detalles tan importantes? No volvería a tomar esa cantidad de nuevo. Dios... no. Una vez bastaba para aprender la lección. Jamás había llegado tan lejos.

"Ahm, ¿No?" Respondió como si fuera lo más natural del mundo. En su mente todavía no podía creer que le estuviera ocurriendo ésto. Y él que se reía de aquellos que contaban situaciones similares. ¿Cómo podían ser tan estúpidos? Bien, ahora él entraba a ese club también. La siguió con la mirada sin moverse, observando cómo se sentaba en la cama. Ella lo sabía. Toby lo sabía. Todo el mundo lo sabría al día siguiente. Pero al parecer ella parecía estar tomándoselo con calma. Hasta estaba sentada en posición de loto. Quizás estaba haciendo yoga para calmarse; No sería mala idea que él lo intentara también.

"No sé tu nombre, no, espera, más importante... ¿Supongo que tomas pastillas...?" Y esa podía ser la única salvación que le quedaba. Lo único que podía salvar su vida de caer en un remolino de desastres y arrepentimientos. Quizás cuando naciera la criatura cambiara de parecer... pero para él era toda una tragedia. Primero lo encerraban, ahora se convertía en padre a los 20 años con una desconocida con quien había bailado cinco minutos.

"Dios mío, ¿Tú sabes qué pasó? No, espera, ¿Qué me hiciste? ¿Qué te hice yo?" Su mente estaba tan llena de preguntas, pero por el momento el whisky en su pecho era lo que le llamaba más la atención. Había algo muy malo en ello... muy muy malo. Observó el reloj de mickey mouse; Era tarde. Sus compañeros de habitación probablemente ya le habrían dado por muerto. Oh, sí, aquello sería más sencillo que enfrentar todas las consecuencias de sus acciones. Su madre le había dicho... 'Esa vida licenciosa no te va a llevar a ningún lado'. Cuánta razón tenía...

Toby fijó sus ojos en las orbes grises de la chica, recordando vagamente el sentimiento que había tenido cuando habían bailado. Ella le había atrapado con aquellos ojos... pero de ahí no recordaba nada más. Frunció el ceño, observando el estómago de la chica. Ni idea de a qué altura quedaba el útero, así que observó el estómago simplemente. Suspiró resignado, y se acercó a ella, tirando el pantalón al suelo nuevamente. Tenía que hacerse cargo.

"Te prometo que no te dejaré sola en esto" Le dijo al momento en que, de improviso, la abrazaba. La resaca no le ayudaba a pensar claramente tampoco. Sentía un martilleo en la frente con el mismo ritmo que la música de la noche. Pero tenía asuntos más importantes que fijarse en aquello. Y en el whisky. Y en que estaba semi-desnudo. Tenía que... tenía que...

...convertirse en padre.

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Re: Hangover (Privado)

Mensaje por Quinn M. Sutherland el 2012-03-19, 10:27 pm

La respuesta disipó todas sus dudas y ató el anzuelo que necesitaba para poder comenzar la jugarreta que tenía planeada, pues él parecía muchísimo más afectado que ella por el hecho de haber tenido algo que ver tras la fiesta. Recordó que antes él la había besado primero, seguramente hechizado por el licor y su mirada. Siempre le decían eso los chicos, que sus ojos eran una especie de embrujo del que no podían huir con facilidad. Y entonces se preguntó si durante la noche alguien más lo habría visto llegar. Supo que Eun notó su presencia porque se despertó para callarla, pero no lo miró pues la rubia lo ocultó bajo sus sábanas, entre risillas estúpidas. Seguramente él permaneció entre sus mantas aun cuando su amiga fue a desayunar, y finalmente fue lanzado al suelo por las volteretas que ella solía dar en la cama.

Lo miró con curiosidad, intentando que la imagen fuera nítida esforzándose mucho y entrecerrando los ojos, pues el dolor de cabeza la estaba torturando dulcemente. Entonces escuchó la voz masculina y acomodó ambas manos sobre sus rodillas. -Ah, pues me llamo...- Pero sus palabras se vieron cortadas al saber que le interesaba más el hecho de no correr el riesgo de ser padre. Y cayó como agua fría la sorpresa de que él pensaba definitivamente que ambos...sonrió divertida. -Claro que no, las únicas cápsulas que tomo son las que me dan para mi trastorno.- Respondió secamente, era la verdad, en un sitio como ese nadie se preocupaba por tales cosas. Aunque eso sí, los preservativos sí eran fáciles de conseguir.

Y sus ojos grises siguieron fijamente cada movimiento del castaño, su intento de colocarse los pantalones, su torpeza al dejarlo caer de nuevo y la forma en que sin previo aviso se le acercó, soltándole palabras tan extrañas que hicieron a la rubia alzar ambas cejas. -¿Pero qué...?- Su rostro mostró la confusión por lo que hablaba el mayor, y entonces soltó una carcajada estruendosa que, por el esfuerzo de la misma y el sonido, le hizo doler más la cabeza. Oh, no. Debió de haber comido algo en la fiesta para que el licor no le hiciera tan mal efecto. Definitivamente no se encontraba bien. Sintió el abrazo que el desconocido le daba y de pronto sintió nauseas. Una lágrima rodó por su mejilla sin que ella pudiera comprender la razón. Cerró los ojos y le apretó un brazo.


Te prometo que no te dejaré sola en esto. Apretó los párpados ante esas palabras. Él le estaba diciendo lo que ella siempre quiso escuchar de todos sus novios, o tal vez de cualquier persona. Toda su vida había deseado encontrar a alguien que le prometiera no dejarla sola, estar con ella cuando más lo necesitara. Pero justo cuando pensó en responderle, en decirle lo que realmente había sucedido, un tirón en el estómago la hizo quitarlo de encima para bajarse de la cama a prisa y correr hacia el baño privado de su pieza. Sus pasos fueron torpes y se notaban los efectos de la resaca, pero alcanzó a llegar a tiempo para levantar la tapa del inhodoro y devolver el estómago. Definitivamente no le estaba mostrando su lado más sensual al gánster de la noche anterior. Pero no había podido retenerlo más.

Regresó todo lo que su vacío estómago le permitió y al terminar presionó el botón para que todo se marchara, levantándose torpemente para mirarse al espejo, teniendo la puerta abierta. Notó su palidez y se mojó el rostro, enjuagando su boca por el asco de lo anterior. Tomó una toalla y se limpió como pudo, sintiendo las piernas como gelatina. Sin darse cuenta que tal acontecimiento solo alimentaba los pensamientos del mayor. Lo único que tenía en mente es que necesitaba un vaso grande de jugo de naranja y algo de pan tostado.

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Re: Hangover (Privado)

Mensaje por Toby R. Ward el 2012-03-19, 10:55 pm

Toby sintió que el suelo se hundía a sus pies, mientras la abrazaba y la respuesta calaba en su cerebro. No tomaba pastillas, no habían usado preservativos, Toby venía de una familia extremadamente fértil. Estaba frito. Sólo le quedaba aceptar su destino, ya no había vuelta atrás. Al menos había agradecido tener buen gusto. Su hijo o hija probablemente sería rubio de ojos claros. Pero no podía pensar en aquello, no aún. Suspiró resignado, observando el rostro de la chica sin soltarla. Una lágrima rodaba por su mejilla. Esa escena en las películas siempre le partía el corazón. Ahora el suyo propio estaba realmente destrozado. La chica le tomó el brazo, y Toby la abrazó más fuerte.

Hasta que ella le empujó, y aterrizó en el suelo nuevamente. La observó correr hacia el baño personal. ¿Los mareos? ¿Tan pronto? ¿No le darían ni si quiera unas horas para asimilarlo todo y pensar en un plan? Tendría que buscar trabajo y estudiar al mismo tiempo. No, esperen, estaba en un psiquiátrico. No le dejarían salir, el infante nacería en un hospital, rodeado de gente insana. De asesinos, violadores, alcoholicos, ezquizofrénicos. Jamás habría imaginado que aquel sería el hogar que vería nacer a su retoño. Toby tendría que pedir dinero a sus padres, no se los podría ocultar por mucho tiempo. Tendrían que entenderlo... tendrían que apoyarlo. Ya estaba hecho.

Caminó hasta el baño, observándola enjuagarse. Otro balde de agua fría. Su único consuelo en aquel momento, era que estaba seguro que el acto en sí había sido casi perfecto. Lástima que no recordara nada. Se acercó a ella, y le acarició la mejilla. El impulso sobreprotector tomó control sobre su cuerpo.

"Te traeré algo, espérame" Le dijo antes de devolverse a la habitación de la chica. Recogió sus pantalones, y se los puso. Buscó su camisa con la mirada, y la fué a recoger. Estaba manchada con una sustancia extraña. Toby no quiso olerlo, y la dejó tirada por allí. Una camisa menos. Bien, tendría que salir así nada más. Si se ponía el chaleco, parecería vedetto. No era la idea. Era un padre ahora... no podía verse así. Suspiró derrotado, y salió corriendo al pasillo. Las internas se volvían locas a su paso, pero Toby las ignoraba olímpicamente. Su mente estaba en otro lugar. Llegó a la cafetería, en la cual irrumpió sin previo aviso. Tomó de todo lo que encontró: Una ensalada, sandwiches, jugos de todos los sabores y colores, y varias bolsitas de azúcar. Lo puso todo en una bandeja, y partió corriendo de vuelta a la habitación de...

Hey, no me dijo su nombre Pensó, al momento en que se retractaba de haber salido corriendo con la bandeja. Optó por irse caminando mejor. La idea era llegar con los jugos intactos. Se demoró varios minutos, pero al final consiguió llegar con el desayuno. Aquello le recordó a una escena de alguna película romántica que sus ojos habían visto. Y otras vez sintió el vaso de agua fría. Abrió la puerta con el pie, girando con maestría la perilla de la puerta. Entró con cara de preocupación, y dejó la bandeja sobre la cama en donde la chica había estado sentada.

Sólo en ese momento se fijó realmente en la decoración. No que pudiera analizar los detalles correctamente, su cerebro seguía sufriendo la resaca. Pero se fijó nuevamente en el reloj de Mickey Mouse... en los artículos rosados. En los pocos pósters de ¿Actores? ¿Cantantes? en las murallas, todo se veía tan... ¿Infantil? ¿Inocente? Dios mío, se sentía como un asesino. Acababa de acabar con la vida de una chica inocente...

Bueno, qué tan inocente no sé, no la conosco... pero ayer ella estaba igual de pasada de tragos que yo Pensó mientras se acercaba al reloj y lo tomaba, observando sus detalles. Entonces notó una prenda en el suelo. Una prenda que había visto antes... era de... ¿Eun? Un momento. No podía ser. ¡¿Ella era compañera de cuarto de Eun?! ¡¿Acababa de dejar embarazada a la compañera de Eun?! Ahora sí era una pesadilla. Su vida estaba tan arruinada...

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Re: Hangover (Privado)

Mensaje por Quinn M. Sutherland el 2012-03-19, 11:33 pm

Le pareció nefasta la Quinn que observaba en el espejo y entonces sintió, sin previo aviso el toque a su mejilla, que la hizo sonreír. Él parecía ser un chico maravilloso, por lo que sintió pena de haber pensado en jugar con él. Se giró para explicarle la verdad, pero antes de poder hacerlo, el mayor había dicho algo que ella apenas logró entender y salió disparado. Parpadeó confundida y se quedó en el marco del baño mientras él se colocaba el pantalón y miraba que pensaba salir de su pieza sin nada en cubriendo su pecho. Dio un paso afuera pero él ya había salido. Se mantuvo en silencio y solo entonces cayó en cuenta de que si había dejado su camisa y chaleco, es porque pensaba regresar. Tal vez él tenía pastillas para el día siguiente o algo parecido. Se quedó pensando en aquello, pero supuso que lo mejor era darse prisa y ponerse decente.

Corrió a su ropero y cogió un vestido gris sencillo de mangas cortas, y con tres hileras de barbas a la altura de los muslos, ropa interior, una toalla limpia y rápidamente se metió al baño. Cerró y colocó las prendas en un mueble para sacarse las prendas con que había dormido, sintiendo un mareo horrible. Necesitaba un jugo de naranja urgentemente. Se metió a la ducha y abrió el agua tibia. Sí, era obvio que si usaba fría, todo sería más rápido, pero tampoco era ilusa y en verano el agua fría soltaba escarcha. Se colocó bajo la caída y cerró los ojos, sintiendo un poco de alivio. Sin duda alguna había sido una noche intensa, y no se arrepentía de nada, pero no podía decir lo mismo de aquel chico, pues obviamente él estaba malinterpretando completamente la situación.

Se limpió con jabón de coco y sintió cómo su piel se tornaba más suave. Sin duda alguna, la idea de que ella pudiera estar embarazada era horrible, pero en primer lugar, su familia era poco fértil, y en segundo, nunca tenía relaciones sin preservativo, era una regla obvia en un lugar como ese. Si te metías con alguien que llegó de quién sabe dónde por quién sabe qué cosa, arriesgas mucho en realidad. Suspiró al terminar de limpiarse y se enjabonó el cabello con su champú de vainilla, aspirando el aroma que bajó un poco el dolor de cabeza. Enjuagó todo y salió para tomar una toalla y secarse detenidamente el cuerpo, escuchando el estruendo afuera, suponiendo que él había regresado, y sonriendo.

Se secó todo lo que pudo el cabello, aunque quedó de igual forma húmedo por lo voluminoso y largo del mismo, pero poco le importó. Tomó su ropa interior y posteriormente su vestido, acomodándolo bien el el cuerpo. Dejó la toalla húmeda en el perchero y se miró al espejo, se miraba mejor. Cogió un broche del mueble que se encontraba justo al espejo y se levantó el cabello del lado izquierdo, para permitir con ello que su rostro quedara expuesto. Cogió un poco de rubor del mismo lugar y pintó sus labios con un lip gloss sabor cereza. Abrió la puerta y notó en la cama lo que había deseado momentos antes, moviendo rápidamente los ojos hacia él. ¿Acaso era un mago o un adivino?

-Oye, tenemos que hablar.- Dijo muy segura de sus palabras, caminando hacia él, aun con dolor de cabeza, pero más tranquila. El suelo frío lastimaba un poco sus pies desnudos, pero le dio pereza ir por unos zapatos, por lo que así se dirigió hasta la cama, acomodándose sobre la misma para tomar el jugo de naranja que le había estado llamando telepáticamente desde hacía muchos minutos. -No está pasando lo que tú crees.- Comenzó, bebiendo un gran trago y sintiendo un infinito alivio. Sin duda alguna eso le caía como anillo al dedo para la intensa sed de su cuerpo. Pero entonces los sandwiches y la ensalada le hicieron ojos coquetos y ella no pudo negarse, cogiendo uno para darle un gran mordisco, dejando, en la marca de mordida, el lip gloss colocado antes.

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Re: Hangover (Privado)

Mensaje por Toby R. Ward el 2012-03-20, 1:16 pm

Toby dejó el reloj sobre el velador nuevamente, al escuchar sus palabras. Tenían que hablar. ¿No era obvio acaso? Aquí había una tragedia. Volteó su rostro, sorprendiéndose al descubrir que la chica había dado un giro de 180º con respecto a su apariencia. Hey, se veía bien... no, esperen. No era momento para pensar en eso. Tendría todo el resto de su vida para decírselo, después de todo, ahora Toby tendría que agachar cabeza. Sintió la cama hundirse levemente en el momento en que ella se sentó, y él suspiró resignado.

"¿Qué crees que piensen tus padres de esto? A mí me van a obligar a casarme para mantener el honor de la familia..." Le comentó anticipandose a sus palabras, y tirando uno de los temas que más le preocupaban de una sola vez. No tenía caso ralentizar las cosas, ya estaban hundidos hasta el cuello. Tomó uno de los vasos de jugo, y bebió un poco de él. Era de manzana natural, y tenía un sabor dulce bastante agradable. Hey, ella no era la única con efectos secundarios de la noche anterior.

No está pasando lo que tú crees ¿A qué se refería? No, esperen. En este punto, Toby creía en muchas cosas ¿A cuál se refería especificamente? ¿A que era probable que fuera niño, porque según él, sus genes eran dominantes en cuanto a cromosomas? ¿En que tenían que casarse? ¿En que era obvio que ella estaba embarazada?. Había olvidado hacerle unas preguntas clave.

"Hey, no me dijiste tu nombre. Yo soy Toby Oliver Robertson Ward" Y es que creyó que en vista de las circunstancias, era mejor que conociera su nombre completo. Quizás alguna vez habría escuchado hablar de él por allí; Tenía como 5000 amigos en facebook. Jugó con el vaso que tenía en la mano, observando cómo el líquido en su interior giraba al compás de su mano. Levantó su mirada, observándola comer. El pelo de Toby continuaba siendo plano en la mitad de su cabeza; Ni se había detenido a mirarse en el espejo cuando había entrado al baño.

"Agh, no puedo creer que haya dejado embarazada a la mejor amiga de Eun..." Toby recordaba perfectamente el día en que había conocido a la coreana. Ella le había dejado bastante en claro que tenía a dos familiares nada más: Alguien llamado River, y alguien cuyo nombre era Quinn. Algo le decía internamente que su futura esposa(?) respondía a uno de aquellos nombres. Y eso sólo empeoraba las cosas; Se rascó una costilla, y luego se llevó una mano a su sien. ¿Cómo podía haber sido tan estúpido? Tantas charlas sobre prevención, tantas horas escuchando la misma frase... y miren de qué le había servido. Dentro de un psiquiátrico, con su estupenda idea de meter alcohol a una inocente fiesta de disfraces. ¿Qué mejor lugar para meter las patas?

"¿Me decías que no está pasando lo que creo...?" Le dijo con los ojos cerrados, analizando todas las pocas posibilidades de futuro que le quedaban, con el vaso de jugo en su otra mano. Ah, aquella habitación tenía un aroma tan agradable... a diferencia de la propia, que estaba pasada a una mezcla de desodorante masculino y desorden. Al menos la criatura dormiría en un agradable espacio, rodeado de tres mujeres con instinto maternal... un momento. ¿Qué le aseguraba que ellas tenían instinto maternal? Era un psiquiátrico, todos allí tenían algún problema psicológico. ¿Y si la rubia no tenía instinto maternal? ¿Eso le convertiría en un padre soltero por obligación?

Toby se sumió en depresión nuevamente.


Última edición por Toby R. Ward el 2012-03-21, 10:52 am, editado 1 vez

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Re: Hangover (Privado)

Mensaje por Quinn M. Sutherland el 2012-03-21, 2:35 am

Era delicioso el sabor del sandwich, no tenía mucha mayonesa y llevaba suficiente lechuga para que la rubia sintiera que estaba cuidándose adecuadamente. Masticaba presurosamente, pues quería aclarar las cosas, cuando sin previo aviso el castaño le lanzó un comentario tan increíble que tuvo que toser un poco para no ahogarse con el bocado. Tomó un gran trago del jugo y se giró para mirarlo, teniendo aun el vaso en una mano y el emparedado en la otra. -¿Casarte?- Pobre tipo. Realmente creía que Quinn y él habían...bueno, la forma en que ella había regresado todo en el baño no hubo ayudado mucho, pero era una estupidez suponer algo así sin tener ninguna prueba contundente. Bien, definitivamente él era muy inocente, o muy estúpido.

Parpadeó un par de veces cuando él se hubo presentado y tomó aire lentamente. ¿Cómo demonios iba a comenzar a explicarle si el tipo ya estaba haciendo planes de boda? De acuerdo, primero que nada se presentaría y explicaría la forma en que se fueron dando los acontecimientos que ahora simplemente eran una telaraña de malinterpretaciones y errores ridículos. Pero entonces llegó el boom que a ella la dejó sin aire, sin vida, sin alma.
Agh, no puedo creer que haya dejado embarazada a lamejor amiga de Eun... ¡Dios Santo, era Liam! No...un momento, dijo que se llamaba Toby. Giró el rostro y fijó su mirada gris en el juego que tenía en la mano, inclusive el hambre se le había pasado. Pero todo era tan confuso. ¿Él conocía a la coreana? ¿Qué tipo de relación tenían? No recordaba que ella le hubiera mencionado a un lindo chico de ojos azules que más bien parecía inglés.

-Creo que lo he dicho mal. No está pasando absolutamente nada de lo que tú crees.- Sentenció dejando el sandwich sobre una servilleta que yacía en la bandeja sobre su cama, y al lado puso el vaso. Giró su cuerpo con mucho cuidado de no mover la cama demasiado y no tirar los alimentos. Pero entonces supo que tereminaría haciéndolo, así que, sin intenciones de dejarlo con la duda, se bajó de la cama para coger los alimentos y llevarlos a la mesa de noche. Arrojó el reloj y su diario a la cama contigua, que era la suya. Parpadeó y luego inhaló y exhaló.

-Toby...- Dijo suavemente, como quien desea explicarle a un niño que Santa Claus no existe. -Mi nombre es Quinn Sutherland. Soy amiga de Eun, como tú ya sabes.- Se mordió el labio inferior y entonces se colocó arrodillada frente a él, tomándole las manos con las propias para mirar sus ojos azules desde abajo. -Escúchame atentamente. Anoche bailamos, nos besamos...- Hizo una pausa, bajando la mirada y recordando la forma en que se hubieron conocido en la fiesta, sin querer hacerlo con demasiado detalle para no abalanzarse contra él de nuevo(?), pero simplemente con la intención de dar exactamente la información necesaria.

-Después de un rato yo vine a descansar, y tú llegaste de pronto.- Habló volviendo a mirarlo a los ojos. -Nos volvimos a besar...- Comentó teniendo que desviar de nuevo sus ojos grises. -Nos quitamos algo de ropa...- Apretó las manos del mayor, tratando de hacer memoria exactamente. -¡Bueno, no importan los demás detalles!- Sentenció enrojeciendo levemente, elevando su mirada. -Pero no tuvimos relaciones íntimas.- Soltó finalmente lo que, seguro, él necesitaba para que su alma le volviese al cuerpo, para esfumar las ideas de casamiento y posible nacimiento. -Te dormiste...- Mordió su labio inferior rodando los ojos al recordar la decepción que ciertamente aquello le causó en la madrugada.

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Re: Hangover (Privado)

Mensaje por Toby R. Ward el 2012-03-21, 10:51 am

Toby la siguió con la mirada hasta que se arrodilló. Tenía varios cabellos disparatados en todas direcciones, pero la expresión de su rostro era una mezcla de seriedad y perplejidad. Alzó levemente una ceja al ver que le tomaba de las manos. ¿Acaso ella le iba a proponer matrimonio a él? Oh, se llamaba Quinn. ¡¿Quinn?! ¡¿La chica de los rumores?!

"Oh, tú eres la que le bajó los pantalones a un enfemero en el pasillo" Y es que el rumor se había esparcido como un tsunami entre los internos. Volvió a tomar la expresión seria, no tenía que distraerse. Aquel era un momento importante, tenía que saber la verdad. Escuchó el comienzo del relato, y su mente recogió pedazos de su memoria algo borrosos. Sin embargo, mientras ella los nombraba, comenzó a recordar con algo más de lucidez. Lo que le recordaba que ella bailaba salsa, y besaba bastante bien. Buenos datos.

Frunció el ceño, comenzando a recordar. Oh sí, luego de un rato se habían separado, y Toby había ido a buscar más alcohol. Luego había conversado con la chica que le llamaba Snorlax, la innombrable. Entonces recordó el porqué estaba bañado en whisky. Cuando la chica le había llevado a conversar con una caperucita roja, Toby no había frenado a tiempo y había chocado con ella, estrellándo su vaso con whisky sobre su camisa. Qué vergüenza.

"Oh... eso explica el incidente del whisky..." Dijo para sí mismo, mientras continuaba escuchando el relato de Quinn. Luego de aquello recordaba haber conversado un rato, vagar por ahí... y luego había decidido que era hora de buscar de nuevo a Marilyn Monroe, que gracias al alcohol en sus sistema le parecía aún más igual a ella. Recordaba haber preguntado a un par de gente si la habían visto, le había robado la corbata a un interno y se la había puesto en la cabeza, y finalmente había conseguido el número de su habitación. Había subido las escaleras, no tenía idea de cómo, y había llegado a la puerta de Quinn. Ahora recordaba que quizás había golpeado con un poco más de fuerza e insistencia de lo que había creído. Había entrado, y prácticamente se le había tirado encima. Un par de minutos y ya estaban en la cama, con Toby tocando quizás más de lo que debería... y ahí terminaba su memoria. Luego recordaba haber estado en un barco pirata hacia Nueva Zelanda.

"Ah... lo siento. Eso no fué de borracho. Tengo narcolepsia" Se disculpó encogiéndose de hombros. Había arruinado lo que probablemente habría sido una noche bastante entretenida. Pero de todas maneras, estaba un poco agradecido por haberlo hecho. Ahora las cosas se habían aclarado, y Toby sintió que se le salía un enorme peso de los hombros. Dejó caer su cabeza, sin soltarle las manos. Se acababa de salvar de un matrimonio forzado y de un embarazo ¿Adolescente? No sabía ni qué edad tenía ella.

"Me duermo de un segundo a otro y sin previo aviso. Y creo recordar que me bajaste de la cama de una patada en mitad de la noche" Al menos en su sueño aquello había ocurrido como un pirata lanzándole por la borda mediante un ataque de sable. El duro mar probablemente había sido, en la vida real, el duro suelo. Levantó la mirada, buscando los ojos de la chica, mientras soltaba una risa. Una risa alegre que dejaba en claro que aún no podía creer la cantidad de malentendidos que les habían dirigido a aquella situación. Se llevó una mano a la frente mientras se reía, sentándose más recto en la cama. Aquella sería una buena anécdota para contarles a sus amigos después.

"A todo esto... ¿Cómo está Eun? No la he visto en días, creo no me quiere ver" Aprovechó de preguntarle, saliéndose un poco del tema. Toby creía que quizás se había enfadado más de lo que creía con él por haberle negado aquel día. Curioso, y pensar que casi había hecho con Quinn lo mismo que le había negado a Eun. Pero la diferencia era que en una estaba borracho, y en la otra completamente consciente, en uno de sus primeros días en el centro. Aún así, creía haber tomado la decisión correcta.

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Re: Hangover (Privado)

Mensaje por Quinn M. Sutherland el 2012-03-22, 12:34 am

No le gustaba mucho saber que el rumor de lo que había ocurrido con aquel enfermero se esparciera a esas alturas, pero había pasado ya algún tiempo y no importaba demasiado. Pero escuchó pacientemente las respuestas a su relato, abriendo sorprendida sus ojos grises cuando supo que Toby padecía narcolepsia, bueno, no era una enfermedad que ella conocería si viviera aun en su barrio normal de Londres, pero estar metida ahí por tres años le daba el beneficio de conocer muchas palabras que, de otra forma ni idea tendría. Asintió al escuchar la explicación, pues ella ya sabía que podía quedarse dormido en cualquier momento. Eso lo explicaba todo. Había caído como un costal de patatas sobre ella y tuvo que hacer mucho esfuerzo por salir de ahí. Lo acomodó a su lado y lo cubrió con la sábana.

-Sí, puedo llegar a ser inquieta para dormir...- Comentó rodando los ojos, mientras con los dedos pulgares acariciaba la piel de las manos ajenas, recordando reclamos por parte de su amiga coreana por tal motivo, pero era raro que se moviese tanto, solía suceder cuando tenía pesadillas o se sentía mal. El motivo de esa vez, fue el alcohol en su sistema, de eso estaba segura. Y de pronto escuchó cómo nombraba a su amiga, a su mejor amiga en todo ese pequeño mundo. Y sintió una rabia enorme crecerle en el pecho. ¿Así que Eun lo había conocido primero? Pues eso no significaba que fuera de ella. Ah, no.

-A veces ella...- Pero detuvo sus palabras, frenando así una respuesta que podía ser mentira o simple coraje. ¡No, Eun era su mejor amiga! Se reprendió mentalmente y mordió el labio inferior, mirando el suelo. -Tal vez no te ha encontrado...- Terminó rendida. Pero Eun tenía a Liam, o al menos unos días atrás le había quedado claro que ese chico de ascendencia coreana le gustaba. Se encogió de hombros y se puso de pie, soltándole las manos. ¿Qué le estaba pasando? Solo había mencionado a su amiga con esa mirada sincera y Quinn ya estaba frustrada y celosa. Pero claro, la coreana era casi seis centímetros más alta, delgada por su nacionalidad, de cabello negro y piel más clara...

-Pero ahora ya sabes que esta es su habitación.- Sentenció antes de caminar hacia la charola que yacía sobre el mueble, y tomar un trago de su jugo sin voltear a verlo. ¿Acaso tan poco atractiva era ella? Se miró sus pies descalzos y posteriormente el sandwich. Tenía hambre, pero tal vez le pareciese menos femenina si se lo comía. Podía solo tomarse el jugo y con eso darse por bien servida. Se mordisqueó el labio inferior y rodeó el estómago con el brazo libre. Ahora estaba un poco decepcionada. Pero no era solo Toby, no era solo la forma en que Quinn estaba segura de que el castaño prefería a su mejor amiga que a ella, si no el hecho de que últimamente su mente estaba llena de telarañas y confusiones. En especial al no poder sacar a aquel chico de su mente. Tal vez era eso lo que la hacía querer sentirse más atractiva, poder seducir a los más lindos, como aparentaba ser él. Sonrió de lado al recordar que había corrido por comida solo para ella.

-Y sabes que no serás papá.- Finalizó mirándolo de reojo, con un mechón rubio obstruyéndole la vista, pero sin ningún deseo de quitarlo. De pronto todos los deseos que pudiera tener se habían venido abajo. Movió un poco el vaso en su mano, observando cómo bailaba el líquido dentro de él, ya casi se lo terminaba.

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Re: Hangover (Privado)

Mensaje por Toby R. Ward el 2012-03-22, 10:32 am

Se le escapó una sonrisa al sentir los pulgares de Quinn acariciando sus manos, tenía manos bastasnte suaves. Irónico que recién lo notara, luego de todo lo que había ocurrido hacía ya un par de horas. Alzó una ceja al escuchar que cortaba sus palabras. ¿A veces ella qué? ¿Porqué le había cambiado tan bruscamente la explicación? Toby notó entonces que le estaba ocultando algo. Y por alguna razón, supo internamente que le había estado evitando a propósito. O al menos eso creía él desde su punto de vista; De hecho, le sorprendía que siendo Quinn su mejor amiga, no le hubiera contado lo que había ocurrido.

Su mirada siguió a Quinn, quien se levantó y caminó por la habitación de improviso. Toby se sorprendió aún más. ¿Había dicho algo malo? Quizás aquel día se había levantado con el pie izquierdo. O bien, ella le había malentendido a él ahora. Toby estaba preocupado por quizás haber herido los sentimientos de Eun sin quererlo, y era cierto que él tenía una leve atracción hacia ella. Pero sólo eso.

"Vendré a disculparme luego con ella, pero supongo que primero tendré que hacerlo contigo... ¿Dije algo malo?" Le preguntó con un poco de preocupación en su rostro. Cada vez que recordaba lo que su padre le decía, le encontraba más razón: A las mujeres hay que amarlas, no entenderlas. Y es que con aquel cambio de actitud tan repentino de la rubia, Toby se había quedado sin la más mínima idea de qué acababa de ocurrir. Observó en silencio como se abrazaba el estómago, suponiendo que aún tenía hambre. Desvió la mirada hacia la bandeja con comida, y tomó un sandwich. Sabía perfectamente que con su siguiente acción bien podía arreglar las cosas un poco, o bien arruinarlas. Pero valía la pena intentarlo.

Se puso de pie, y se detuvo al escuchar su última sentencia, la cual le volvió a dejar perplejo. No entendía a qué se refería, ¿Ahora quería tener hijos? No, no podía ser eso. Tal vez se refería a que era libre de volver por Eun. O quizás estaba decepcionada porque no había ocurrido lo que tenía que pasar anoche. No, tenía que dejar de hacer conjeturas sin pruebas. Y él que creía que tratar con una chica histriónica como Eun era complicado. Parecía como si todo lo que le negara terminara de una manera catastrófica. ¿Cómo podría él si quiera llegar a imaginarse de que Quinn también era histriónica? A este punto, Toby creía que el problema ahí era él.

Caminó hasta quedar frente a ella, observando el mechón de cabello que le tapaba la vista. Quinn no había hecho ni ademán de quitarlo. La miró un par de segundos. Toby pensaba que su rostro era demasiado hermoso como para cubrirlo de aquella manera. Estiró su mano derecha, y lo recogió con una sutil acción detrás del oído de la chica. Le dedicó una sonrisa, mientras le ofrecía el sandwich que tenía en su otra mano.

"Y sé que prácticamente no te conozco tampoco. ¿Y si mejor empiezo por ahí?" Le dijo mientras movía levemente el sandwich, incitándola a que lo tomara. Fijó su mirada en su rostro, y le dedicó una nueva sonrisa. Toby quería conocerla, más aún luego de lo que había ocurrido. Aún estando borracho, él tenía muy en claro que no se relacionaba de aquella manera con todas las chicas que veía en frente. Si fuera por eso, habría besado a todas las personas que había visto aquella noche. Pero no lo había hecho, y por alguna razón era. Él quería descubrir el porqué se había sentido atraído por ella, de entre todos.

"Soy de Liverpool, me gusta ver rugby en la TV, y creo que la nieve es una de las cosas más geniales que a la naturaleza se le ocurrió hacer" Le comentó con una sonrisa, luego de haber dejado varios segundos de silencio entre medio. Por lo menos él realmente estaba tratando de quitarle aquel rostro sombrío que de repente había dominado a Quinn.

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Re: Hangover (Privado)

Mensaje por Quinn M. Sutherland el 2012-03-23, 7:15 pm

Alguna vez en su infancia, la nana de Quinn le había asegurado que un día encontraría a un hombre maravilloso que la trataría como a una reina, que la mimaría y atendería como si no hubiese un día siguiente, pero desde que ingresó al psiquiátrico, la rubia se dijo a sí misma que eso era una completa tontería. Que a pesar de todo lo que hiciera, de cómo se vistiera o los gestos que mostrara para atraer a los chicos, ninguno se dedicaría enteramente a quererla. Estaba segura de que nadie en ese mundo tan burdo y nefasto podría si quiera hacerla sentir una chica amada. Y entonces llegaba un castaño de ojos azules que hablaba con sutileza y encanto. Preocupándose por ella, por quien solo Eun se preocupaba ya. ¿Dije algo malo? Y con esas palabras se ganó gran parte del cariño de la rubia.

Sus orbes grises se encontraron de pronto con los azules de él, y tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para que el contenido del vaso que yacía en su mano no terminara derramándose en el suelo. Cerró los ojos con fuerza, por inercia, cuando observó la mano ajena acercarse, pero inmediatamente volvió a abrirlos para poder observar a aquel chico que acababa de tener un gesto tan sencillo, y a la vez tan significativo. Llevó la mano libre hacia la oreja para acomodar mejor el mechón y sonrió sutilmente. Entonces aquel sándwich se paseó frente a su rostro y la rubia simplemente alzó una ceja para volver a mirar el rostro del mayor.

Negó con la cabeza ante la oferta, señalando la charola para que él notara que sobre ella había ya un emparedado que ella había mordido. Colocó el vaso de jugo sobre la mesita de noche y tomó el sándwich, para acercarlo a sus labios y dejar una pequeña mordida. Al menos en eso no iba a ser tonta, a pesar de su hambre, no dejaría de ser femenina, menos aun teniéndolo enfrente. Elevó la mirada escuchando sus datos en tanto que masticaba el bocado, sonriendo cando finalizó. Tomó con cuidado una servilleta y se limpió la comisura de los labios, volviendo a mirarlo, aun con el alimento en su mano.

-¿Así que te gusta la nieve?- Preguntó con curiosidad. Aparentemente tenían algunas cosas en común, aunque eso de rugby no iba mucho con ella, pero poco le importaba. Se le antojó que Toby era un chico muy agradable, realmente muy lindo y detallista. Tal vez pudiera encontrar en él al hombre soñado que todas las chicas buscaban inconscientemente. Y entonces, mientras caminaba hacia su cama para sentarse sobre ella y observar desde allí el torso y espalda desnudos del castaño, pensó en su mejor amiga. Aquella chica con quien había compartido tantas cosas desde que llegó la mayor al psiquiátrico, aproximadamente un año atrás.

-Soy de aquí, de Notting Hill.- Comentó sencillamente, dando otra mordida al bocadillo para sentir cómo se adhería el pan en su paladar. Hizo un gesto sutil por lo mismo y agachó el rostro para quitarlo con la lengua. Sí, bueno, esa era principalmente la razón por la que no acostumbraba comer aquello. Volvió a elevar el rostro para mirarlo, sonriendo por lo guapo que era. -Toby, ¿y si somos novios?- Preguntó tan serenamente como solía preguntarlo. Usualmente eran ellos los que lo hacían, pero si ella encontraba a un chico tan lindo solía atreverse. Aunque dentro de ella, como nunca antes, sintió un golpeteo en el pecho. Se sintió confundida, no entendía si era porque tal vez él le gustaba y ella era consciente de eso, o por aquel chico de ojos verdes en quien no dejaba de pensar desde que le había encontrado accidentalmente en la enfermería.

Pero no quiso pensar demasiado en ello. No de momento. Si él aceptaba, ella se esforzaría por ser una buena novia, se esforzaría hasta que él se hartara, o le fuera infiel. Se acomodó de nuevo el mechón de cabello esperando que respondiera, aunque podía negarse. Ya lo venía sospechando, y si eso sucedía…bueno, mejor era esperar y escucharlo. Sus ojos grises no paraban de escudriñar sus reacciones, pero su estómago dolía, y el pecho le presionaba de una forma dolorosa. ¿Qué era eso? Nunca lo había sentido antes, era una sensación de dolor extraño, ganas de llorar, y sabía que no era por Toby ni por ese momento que ambos estaban compartiendo. Eso era lo que todo lo confundía más.

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Re: Hangover (Privado)

Mensaje por Toby R. Ward el 2012-03-23, 8:32 pm

Siguió con su mirada el movimiento de la mano de Quinn. Un emparedado con una sutil mordida en uno de sus lados. Sonrió para sí mismo, mientras se encogía de hombros y reclamaba como suyo el sandwich que le había ofrecido anteriormente. No era como si se fuera a perder. Bajó su mirada hacia el sandwich, concentrándose en comer por un par de segundos, antes de notar que Quinn se dirigía hacia la cama para sentarse. Toby dejó que el silencio invadiera el lugar mientras comían, y lo aprovechó para conocer la faceta tranquila de la chica. Hasta el momento, él sólo conocía de ella su versión fiestera, pero imaginaba que obviamente ella era mucho más que eso. Sus pensamientos se interrumpieron cuando ella habló.

"¿Notting Hill? Estamos bastante lejos entonces. Tienen departamentos coloridos allí" Le comentó con una media sonrisa, mientras continuaba comiendo el sandwich. Recordaba haber visitado aquella ciudad en algún momento, probablemente con sus amigos. Siempre buscaban las fiestas más grandes, y no tenían muchos inconvenientes para llegar a ellas. Él no era un adicto a ellas en el sentido de simplemente no poder vivir sin pasar un fin de semana entre alcohol, música y cigarrillos. Pero sí iba cuando se presentaba la oportunidad. Sus amigos, en cambio, eran más dado a ellas. Toby simplemente se dejaba arrastrar por las locuras de sus pares. Sonrió para sí mismo, recordando a su grupo de amigos. Aquellos que probablemente aún creían que él andaba en algún tour por el mundo, cuyo tiempo era indefinido. ¿Cómo podrían si quiera imaginar que estaba encerrado en un lugar que cada día se volvía más tenebroso y oscuro ante sus ojos?

Y luego vino una frase que simplemente no se esperaba. Creyó haber escuchado mal, así que levantó su mirada para encontrarse con los ojos de la rubia. No lo decía en broma... ¿O sí? Toby estaba medio atragantado con el sandwich, y gracias a dios no había estado tomando jugo. Probablemente lo habría escupido. De repente, se le había pasado el hambre. La miró fijamente, pensando en su respuesta a aquella... ¿Declaración? No lo podía decir con certeza. Aquello era demasiado improvisado, demasiado espontáneo... incluso para él. Algo en su interior le decía que aquello podía tener un doble significado, que quizás habían razones escondidas para haber realizado tal proposición con tanta calma... y a un casi por completo desconocido. Era cierto, Toby se sentía llamado por ella, pero ni en sus pensamientos más locos habría imaginado que las cosas tomarían una curva tan peligrosa.

Toby tomó una decisión, de la cual no sabía decir si era la correcta o no. Dejó su sandwich sobre la bandeja, y rodeó la cama con paso tranquilo y rostro sereno. Se detuvo frente a ella, y ésta vez fue él quien se arrodilló para quedar a su altura. Se quedó mirándola fijamente. No sabía cómo decírselo, no sabía cómo responder. Abrió sus labios, pero no consiguió emitir ningún sonido. Aquella no era la manera correcta. La miró por un segundo más, antes de acercarse, y esta vez completamente sobrio, juntar sus labios con los de ella por un fugaz segundo.

"Eso es un sí" Le respondió con una voz suave, antes de alejarse de los escasos centímetros a los que se había quedado de ella. La observó con una sonrisa tranquila. ¿Qué tenía que perder? Era hermosa, eso no estaba en duda; Bailaba bien, aquello también era un punto a favor; Tenía unos ojos hermosos que simplemente le atrapaban. Y compañía dentro de aquel psiquiátrico no le vendría nada de mal. Toby había dejado pasar el hecho de que recién se habían visto por primera vez en una fiesta la noche anterior. Apenas habían intercambiado un par de palabras. Pero según él, tenían todo el tiempo del mundo dentro de aquel infierno para llegar a conocerse bien... y sólo el tiempo diría si las cosas funcionarían o no. Toby no se lo tomaría excesivamente enserio, siempre estaba la posibilidad de terminar con todo si las cosas salían mal. Por lo tanto, no había manera de que saliera perdiendo de aquel trato. Hasta donde su mente había revisado las cosas, no estaba pasando nada por alto... ¿O sí?

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Re: Hangover (Privado)

Mensaje por Quinn M. Sutherland el 2012-03-23, 9:37 pm

Sus ojos grises mostraron la sorpresa que aquel roce de sus labios con los ajenos le habían causado, porque sencillamente una parte consciente de ella le había asegurado que un chico tan lindo, que aparentaba ser caballeroso y amable, no podría querer salir con una chica que recién conocía. Y una sonrisa boba se dibujó en sus labios mientras lo observaba fijamente. Algo en su interior se incendió, y se preguntó si él habría aceptado para no aburrirse en el psiquiátrico, o porque realmente ella le había gustado. Tal vez tuviera más secretos escondidos que ella misma, y eso la asustaba un poco. Pero de momento lo mejor era dejarse llevar, como ella solía hacer.

-Gracias. No te arrepentirás.- Aseguró entonces, acercándosele de tal forma que la distancia que los había separado gracias a él, no existió más, y pudo volver a besar sus labios. Ésta vez cerró los ojos dejándose llevar por el calor que de pronto la invadió, aunque no estaba segura de si era por saberse en pareja de nuevo. Sus orbes grises se mostraron lentamente al alejarse, y no notó que se encontraban húmedas, ni que una lágrima corría delicadamente por su mejilla derecha. Porque no quería llorar, no había nada en el mundo tan malo que pudiese arrancarle tales lágrimas, pero dentro de ella, sabía que algo andaba mal, muy mal, aunque no tuviera ninguna intención de hacerlo público.

Al alejarse supuso que ahora que eran novios, él querría llegar a más, pero tenía hambre todavía, su estómago le molestaba, además tenía malestares por la resaca y no podía darle un beso intenso con sabor a sándwich, por lo que se dijo a sí misma que era una prudente idea dejar algo intenso para otro momento. Por la forma en que la había tratado hasta ese momento, supuso que él comprendería su situación. -A mí me gustan todas las estaciones del año.- Comentó, acariciándole la mejilla antes de que fuera a ponerse de pie. Era muy guapo a pesar de encontrarse desaliñado y con ojeras gracias a la fiesta anterior. -Y me fascina bailar.- Soltó como si aquello no fuese obvio, pero le gustaba la idea de que él lo supiera formalmente, tal como le había contado sobre su afición a ver aquel deporte por tv.

Luego de eso, mientras balanceaba las piernas en el borde de la cama, razonó que debía tener también malestares por la forma en que se encontró bebiendo, por lo que se pensó egoísta. Claro, ella ya se había duchado y estaba comiendo tranquilamente, mientras él aun tenía aroma a alcohol y los cabellos alborotados. -¿Te quieres du…?- Pero detuvo sus palabras. En primer lugar no tendría ropa limpia, en segundo, si llegaba Eun sería difícil explicarle todo lo que acontecía. No, sencillamente no quería explicarle nada. Lo mejor era evitarla ese día. Ella no los había visto, pensaba con seguridad, así que no tenía por qué contarle que tenía novio nuevo y parecía ser conocido de la coreana. -Deberías ducharte, pero no creo que sea buena idea que lo hagas aquí.-

Miró los ojos azules con culpabilidad, dejándole notar en su mirada que hablaba con pesar. Pues no quería negarle algo tan simple, pero tampoco podía exponerlo a lo que sería una pelea entre ella y Eun. Porque sí habían tenido discusiones muchas veces. Al final todo terminaba bien, porque se amaban casi como hermanas, pero eso no quitaba el hecho de que era frustrante para los espectadores mientras sucedía tal batalla campal. A veces una amiga puede hacerte más daño que una enemiga, eso concordaba perfectamente entre ellas. 

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Re: Hangover (Privado)

Mensaje por Toby R. Ward el 2012-03-23, 11:10 pm

"Sé que no lo haré" Le respondió con una media sonrisa, antes de sentir que ella le besaba nuevamente. Cerró los ojos instintivamente por el tiempo en que duró el beso, volviendo a abrirlos al separarse. Y tenía que admitirlo, aquella chica estaba llena de sorpresas que le dejaban perplejo. Notó por la cercanía a una solitaria lágrima que resbalaba por su rostro, y él simplemente no supo a qué se debía. Por su parte, Toby se encontraba feliz por la decisión que había tomado, y lentamente su rostro iba demostrándolo, a la misma velocidad que comenzaba a asimilar lo que acababa de ocurrir. ¿Cuánto tiempo llevaba sin novia? ¿Un año? ¿Un año y medio? Quizás no lo recordaba con exactitud porque... bueno, las cosas no habían terminado tan bien que digamos. Pero en aquel instante, la felicidad comenzaba a esparcirse por su cuerpo como una ola imparable. Extrañaba ese sentimiento, y por lo mismo, se le hacía incomprensible lo que le ocurría a Quinn.

"Eso me da un par de ideas de lo que podríamos hacer juntos" Le dijo al momento en que sentía algo en su estómago al contacto de aquella suave mano femenina en su mejilla. Aquello le sacó una sonrisa inconsciente, recordando fragmentos de la noche anterior en la fiesta, donde ella había dejado más que claro que una de sus aficiones era bailar. Pensó en qué excusa podría usar para conseguir una radio decente con música, y un lugar donde pudieran bailar un día de aquellos. Ante el pensamiento un escalofrío le recorrió la espalda. Estaba seguro de que había prometido bailar con alguien. Pero en aquellos momentos, lo único que cabía en la cabeza de Toby era Quinn.

"¿Eh?" Respondió en seguida al escuchar que cortaba la frase. Estaba seguro de que se refería a ducharse, pero había una razón por la cual había decidido cambiar la frase. Se fijó en la culpabilidad que emanaba de sus ojos, y se volteó para mirar hacia el baño privado que tenían. Y su mirada se detuvo a medio camino, en la que era probablemente la cama de Eun. Entonces comprendió todo... y recordó que era con Eun con quien había prometido bailar. Toby, por alguna razón, creía que no habría problema por ello. No debería haber, de hecho. Al final, no había pasado nada entre ellos, pero él comprendía que Quinn prefiriera no contarlo aún.

"Está bien, iré a los baños del segundo piso. Son más masculinos" Le dijo en broma guiñándole una de sus orbes con una media sonrisa, poniendose de pie con el esfuerzo que aquello significaba. El martilleo en su cerebro bajaba un poco, pero seguía semi aturdido. Ubicó con su mirada sus pertenencias, y se encaminó hacia ellas para recogerlas una por una tranquilamente. Cuando las tuvo en su brazo, se devolvió caminando hacia ella, observando que el rastro de aquella lágrima continuaba en su mejilla derecha. Probablemente Quinn ni si quiera se había dado cuenta de su existencia. Y Toby comprendió que quizás aquello no era un buen presagio... pero eso sólo el tiempo lo diría.

Se acercó a ella, y le plató un beso sobre aquel rastro en su mejilla y le acarició el cabello. Más que ella no le hiciera arrepentir a él, sería Toby quien trataría de hacer que las cosas valieran la pena.

"Te veré luego, cuando ya me vea más decentemente y no apeste a alcohol" Le dijo con una media sonrisa, mientras le tomaba una mano y se la besaba, tal y como la había invitado a disfrutar de la fiesta la noche anterior. Toby a decir verdad lamentaba un poco el que le hubiera conocido en su estado de borrachera, y ahora, de desaliño. Normalmente siempre despedía un aroma a perfume, y se encontraba decentemente peinado y vestido. Bueno, aquello lo podía arreglar fácilmente. Se alejó con la amplia sonrisa pegada al rostro, y posó su mano sobre la perilla de la puerta. La abrió con cuidado, y se despidió por última vez con la mano. Cerró la puerta detrás de sí, y se ganó un par de miradas curiosas de parte de los internos que caminaban por el sector. Seguramente no era la primera vez que veían a un chico salir medio desnudo de la habitación de una chica. Toby los ignoró, y se dirigió hacia su habitación en busca de ropas limpias y su toalla. Tendría que ir a escobillarse a los baños principales para poder quitarse el aroma a alcohol que salía de sus poros. Suspiró resignado, no sería tan sencillo.

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Re: Hangover (Privado)

Mensaje por Quinn M. Sutherland el 2012-03-24, 12:06 am

Sonrió enternecida por la forma en que él arreglaba las cosas para que no pareciera ella la mala en el asunto, respecto a prácticamente negarle su baño. La forma en que le guiñó le hizo sentir culpable. Algo andaba mal con ella. Lo normal era que teniendo oficialmente un novio, se le pegara todo el tiempo y anduviese de empalagosa, besuqueando y abrazando. Ella solía montarse en la espalda de todos los que parecían poder soportar su peso, y él se veía muy capaz de aquello, pero no quería hacerlo. Sintió un tirón en el estómago y se lo acarició un instante, en tanto que él recogía sus cosas. Pasó saliva preguntándose por qué no podía simplemente corresponder esa emoción que él irradiaba. Sonrió por la gratificante sensación de ser la culpable de ese cambio de humor, pero se descolocó cuando al besar él su mejilla, notó la sensación que deja una lágrima al secarse.

Mientras él le dedicaba aquella cálida caricia a sus cabellos, simplemente se pasó la mano por la mejilla para quitar lo que pudiese quedar de humedad, reprendiéndose internamente. ¿Por qué su cuerpo actuaba sin avisar? Rió por sus palabras, agachando la cabeza y provocando con ello que un mechón rubio cayera de nuevo a su rostro, pero no cubría nada en él, al contrario, le daba un aspecto sutilmente desaliñado e infantil. Sonrió por el beso, una sonrisa especial para Toby, por portarse como si de verdad estuviese dispuesto a quererla, y se maldijo un instante por no estar segura de poder corresponder a ese intento.

Sus ojos siguieron la figura masculina en cada paso que daba, y agitó suavemente su mano libre para despedirlo, sintiendo una punzada en el pecho. En cuanto la puerta se cerró, otra lágrima rodó por su mejilla. Y luego a esa misma, la siguieron muchas más. Dejó el sándwich sobre la cama sin importarle qué sería de él y corrió hacia la puerta para cerrarla con llave y recargar la espalda en ella. Sus hombros comenzaron a temblar y el dolor de cabeza aumentó, antes de que se dejara caer sentada sobre el frío suelo. Sus piernas sintieron incomodidad por tal motivo, pero poco le importó.

Se llevó una mano al rostro y comenzó a hipear enérgicamente. ¿Acababa de pedirle salir a un chico solo para que su mejor amiga no pudiera tenerlo? No, no podía ser tan desalmada… Cerró los ojos y elevó las rodillas para pegar las piernas al pecho, abrazándoselas en busca de un refugio a su dolor. Si no era ese el motivo, entonces ¿por qué tenía tanto miedo de que Eun se enterara? Mejor aun, ¿por qué no podía sacar de su mente al chico de ojos verdes? Se sujetó el cabello con una mano, apretándolo fuerte en un intento de contener el dolor de cabeza. Odiaba llorar, porque de inmediato le dolía horrores la cabeza. Se abrazó más con la mano libre y sintió una angustia terrible apretándole el pecho. ¿Qué demonios iba a hacer ahora? Era imposible que pudiera soportar tanto tormento. Toby parecía ser maravilloso, y ella estaba más que dispuesta a quererlo mucho, pero le daba miedo decírselo a su mejor amiga, y tampoco podía entender la forma en que el aliento escapaba con la sola remembranza de Arsen Lux. Gimió dolorosamente sin poder contener el llanto y la desesperación. ¿En qué demonios se estaba metiendo?



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